domingo, 17 de agosto de 2014

MURCIA


Afortunadamente,  Murcia es mucho más que aquel infame programa titulado “Murcia, qué hermosa eres”. Porque Murcia es hermosa, sí; Pero su belleza poco tiene que ver con horteras como Ramón García y Norma Duval, infaustos presentadores de aquel programa nefasto de hace ya unos años, que pretendía celebrar los faustos de la burbuja inmobiliaria, cuyas consecuencias seguimos pagando todos.
 
No, Murcia es hermosa en sí misma, como lo es la portada barroca de su catedral de Jaime Bort, como lo son sus parques y sus puentes sobre el Segura, como lo son sus Salzillos (ligeros y un tanto rococós) y, en consonancia,  su Semana Santa (un auténtico festival de los sentidos, desde el gusto –caramelones de miel- al oído y, por supuesto, la vista).
 
Murcia son parques a la vera del Segura donde refugiarse del calor con un granizado, bajo la palmera de la Plaza de las Flores. Son vegas de flores y ciruelos. Es un sol que te lame la piel y te la tuesta levemente, mientras, como por descuido, se va infiltrando en tu epidermis, para allí ejercer su labor vivificante


viernes, 15 de agosto de 2014

PILOTO FRUSTRADO


Trajinando con viejas fotos, me encontré con esta: somos 4 de los 5 primos por parte de padre en algún verano pretérito en la playa de San Lorenzo (la Iglesia de San Pedro, al fondo), en Gijón, e ilustra uno de los más sonados berrinches que protagonicé (aunque yo era un niño asquerosamente juicioso, y tampoco fueron muchos).

Pues ahí estoy, al lado de mi prima Marite, en plena llantina, relegado por mis primos Jorge (el mayor) y Mario (de mi misma edad) a la parte de atrás de la presunta lancha, que habíamos construido entre los cuatro en la arena.

El arrebato estaba más que justificado: “Pero yo quiero pilotaaar”.

sábado, 2 de agosto de 2014

MONSIEUR HULOT EN LA PISCINA

Aquí estoy con el monitor de COCEMFE, Javi, un joven granadino de 26 años. Su talante generoso y solidario, desmonta  algunos de los tópicos más extendidos sobre la juventud actual.
Al ver esta foto, mi amiga Emi, me hizo ver, entre risas, el curioso parecido que presento, despatarrado en la piscina, con un Monsieur Hulot de Jacques Tati flotante y bastante
ridículo.
 

OLEZA

A Sirena Varada, ella sabe por qué


También estuve en Orihuela (la imaginaria Oleza del gran Gabriel Miró, en su formidable díptico de "El obispo leproso" y "Nuestro Padre San Daniel", una pequeña ciudad -con catedral y Universidad- donde se suceden las flores, los conventos, y la deliciosa "leche preparada" -leche fría con canela y limón-,  sin duda el mejor antídoto contra el calor).
Aquí estoy, con mi amiga Bego, en el claustro del convento de Santo Domingo, mandado construir por el prócer local, el dominico Fernando de Loazes
El contraste entre el adusto exterior, y el luminoso interior sorprende al espectador:
Un interior que parece reflejar la luz de los amaneceres murcianos:
 

jueves, 31 de julio de 2014

ARCHENA


 

 

He pasado 11 días en el Balneario de Archena, en Murcia. Y para mí, Archena es esta foto: la bella (y deforme) espalda de este pedazo de mujer, mientras me quita (o  me pone, imposible saberlo con certeza) las pesadas botas ortopédicas que me son imprescindibles para vivir. No sé si me he enamorado (no se bien lo que significa eso, probablemente nada), pero lo seguro es que me siento muy cerca de ella. Y muy a gusto en su compañía.

Puedo decir que el roce de su piel equivale para mí al oxígeno: forzosamente necesario para vivir.

lunes, 23 de junio de 2014

DOMINGO ZAPARAPINGO PINGO MORTERO


El sábado se cumplieron seis meses de la muerte de mi madre. Me lo recordó mi padre compungido ayer. Y no sé por qué se me vino a la mente un juego de palabras que ella me repetía entre efluvios del chocolate a la taza (marca “La Herminia”) que me traía los domingos a la cama. Con su sonrisa pícara me decía “Despierta Rodo, que es Domingo zaparapingo pingo mortero”.

A mi ese juego de palabras me intrigaba, ¿quién sería ese “zaparapingo”? y ¿qué tendría que ver con un mortero pingo, significase lo que significase eso? No sé por qué lo imaginaba como un soldadito de plomo, desfilando por las calles de la ciudad.

La tarde anterior, invariablemente, yo había observado cómo desmenuzaba en virutas la dura tableta de chocolate negro (siempre me las arreglaba para llevarme alguna a la boca, me encantaba que su dulzor tuviese un contraste levemente amargo; y mamá iluminaba con su sonrisa la cocina y hacía como que no se percataba de mi sisa, reafirmando nuestra inquebrantable complicidad).

Ha sido medio año sin parrochas fritas los domingos. Sin su sonrisa. Sin su calor. Sin nuestros cotilleos.

Ya no habrá más “Domingos zaparapingos” y saberlo me produce un enorme dolor.

 

 

sábado, 15 de febrero de 2014

LA FELICIDAD










                       los 5 primos (Jorge, Mari Carmen, Marite, Mario y yo) unos años antes en Gijón
                                 tía Geli, papá, mamá y tía Carmina en aquella tarde memorable




Creo que la felicidad es esta vieja fotografía: la risa de mi madre y de mis tías, la pachorra (extraña en él) de mi padre con 40 o 41 años (en esa época, anterior a su enfermedad pulmonar, llegaba a pesar entre 85 y 95 kg.). Fuera de campo, los cinco primos nos divertíamos de lo lindo en las instalaciones de los Palotinos de Buenos Aires (el pequeño pueblo situado a la otra orilla del río, no la megalópolis sudamericana).

Por una vez, no habíamos vadeado el Órbigo a la altura de “La manga”. La familia, vestida de domingo veraniego, había dado un rodeo por la carretera, enfilado la cuesta de Buenos Aires, y culminado la excursión en el internado de los Palotinos, que ese día del verano tenía las puertas abiertas. Los niños habíamos husmeado antes muchas veces a través de los barrotes de la alta verja el equipamiento del colegio (canchas de baloncesto, porterías de fútbol) y lo anhelábamos como un manjar inaccesible. Cuando aquella tarde de verano los mayores (mis padres, mis tíos) propusieron una excursión a Buenos Aires, los pequeños nos apuntamos excitados y contentos. Rara vez nos juntábamos los 5 primos en Veguellina (esta fue una de las pocas), pues los hermanos de Gijón, alternaban el veraneo, para no ocupar en tropel la casa de los abuelos.

La tarde fue magnífica. Sol, bocadillos de chorizo o cecina leonesa y, lo más importante para mí, los 5 primos juntos: desfogándonos, corriendo, saltando, pasándolo “pipa”, soñando despiertos (recuerdo un desordenado partido de fútbol, con mi padre y yo de porteros) en el que mi tío Fernando y mi primo Jorge se destaparon como goleadores múltiples, a pesar de mis esfuerzos de pequeño cancerbero para mitigar su puntería. No me importaba la derrota, ni la “humillación” de tener que recoger una y otra vez el balón del fondo de las redes. Las risas de mi madre y mis tías, a lo lejos, la sonrisa cómplice de mi padre que divisaba en la portería contraria, me tranquilizaban.

Al final de la tarde, el espliego y el tomillo inundaban mis fosas nasales y decidimos vadear el Órbigo, y atajar en fila india por “la canal” (aquel camino estrecho que a mí me daba algo de miedo, ahora lo puedo confesar) hasta la casa de mi tía (que había enviudado en plena juventud haría unos 4 o 5 años –la ausencia de mi tío Carlos, siempre fue una “presencia” en mi familia paterna en mis veraneos infantiles-).

Cenamos en casa de mis abuelos. Yo me fijaba cómo mi tío Fernando (probable autor de la foto, dada su ausencia en ella) cortaba rajas de rico chorizo leonés, y las untaba en hogaza, antes de repartírnoslas a grandes y pequeños. Nunca me olvidaré del sabor del pan y del embutido, duro, ligeramente picante, delicioso. Y luego el abuelo hacía pasar por todos la bota de vino (que para mí suponía un compromiso, pues siempre me lo acababa vertiendo por encima, y observaba, por un instante, que la dulce mirada de mamá se tornaba en reprobatoria, para luego volver rápidamente a la risa que solía iluminar su rostro).

Y luego, agotado, tras recibir el beso de mamá, me hundía entre las sábanas almidonadas, y me dejaba subsumir en el sueño reparador, y allí me volvía a encontrar con mis primas, a las que amaba apasionada y secretamente, con mamá, a la que siempre amé, y con aquella amiga rubia de mi tía, a la que espiaba en su mercería, y que despertaba en mi cuerpo sensaciones que intuía poco confesables.

 

 

martes, 21 de enero de 2014

UN MES SIN ELLA

Un mes ya desde que se fue. Un mes sin sus sabrosas parrochas los domingos. Un mes sin mi confidente del fin de semana. Un mes sin su "Eso es un frío" cuando me quejaba de algún dolor, de cualquier dolor. Orfelina, médica de cabecera, y los "fríos" como causa universal del deterioro de la salud. Un mes sin su beso de despedida en la mejilla (ella, que durante la mayor parte de mi vida, fue tan renuente a las demostraciones públicas de afecto). Un mes ya sin mi madre, el ser que me trajo al mundo porque se empeñó en ello "contra viento y marea". Un mes durmiendo poco por las noches. Un mes dándole vueltas a la cabeza. Un mes recordando una belleza excesiva para cuerpo tan pequeño. Un mes lamentando tanta ocasiónes perdidas para decirle lo mucho que la quería, lo mucho que la sigo queriendo.

Me hubiese gustado tanto contarle su propio funeral. El amor sin medida que demostraron profesarle sus sobrinas.

Mientras escribo esto, observo frente a mi su retrato. Tiene 40 años. Sostiene orgullosa su retoño (yo) en brazos. Viste un abrigo de "Chanel" (la piratería -artesanal, una modista afanosa reproducía cualquier diseño- ya existía en 1965). Y es tan, tan hermosa. Su rostro perfecto refleja tanta serenidad.

Un mes ya, y no paro de echarte de menos, mamá

martes, 24 de diciembre de 2013

MAMA (2ª PARTE)

Continuo hablándoos de mi madre. Me sigue obsesionando su pérdida, qué queréis;

Mi madre era escéptica ante todo. Incluso, a veces, ese ese escepticismo se tornaba en desconfianza. No siempre (pero hay que decir que casi siempre acertaba). Así, nos salvó, hace años, de una inversión ruinosa (algo parecido al timo de las preferentes) en la que mi padre y yo habríamos caído ingenuamente. La bancaria nos ofrecía unas condiciones aparentemente tan tentadoras, que estúpidos como somos los hombres, no habíamos sabido rechazar. Y ahí intervino el "Sí, home, duros a cuatro pesetes, dónde se vió" de mi madre, y la operación quedó abortada, y el banco con dos palmos de narices, lamentando la sagacidaz "fenicia" de mi madre (esa economista sin estudios académicos, pero con experiencia sobrada a la que nadie era capaz de engañar).

La sagacidad de mi madre siempre tuvo algo de misterioso para mí. "Se pilla primero a un mentiroso que a un cojo" solía repetir, cuando descubría alguna de mis muchas mentiras.

Tenía un "sexto sentido" para adivinar siempre lo que yo le intentaba ocultar. De pequeño, armada con el infalible "Dijome un pajarín" me sonsacaba siempre mis secretos más recónditos (no se cómo se las arreglaba para averigüar siempre lo que yo le pretendía ocultar, ese misterio se lo llevó con ella).

Bondadosa, sagaz, dotada de la inteligencia "telúrica" de quienes (invariablemente mujeres) están bien pegadas a la tierra, su pérdida me ha dejado tan solo y desconsolado que no se cómo voy a salir adelante.

Pero no os preocupeis, que inevitablemente, saldré (no tengo otro remedio, como dijo Sartre, "estamos condenados a existir").
 

sábado, 21 de diciembre de 2013

O CUANDO SEA , ORFELINA TUERO (21-12-1925-21-12-2013), IN MEMORIAM





Mi madre con 40 años, sosteniendo al pequeño Koolau (3 meses)


Orfelina Tuero sufrió un derrame cerebral masivo a primera hora del pasado martes . La trasladaron al hospital de Cabueñes. A mediodía, ante las complicaciones del caso, se decidió  pasarla al gran Hospital Universitario Central de Asturias. Por la tarde, las complicaciones continuan y se procede a regresarla a Cabueñes. Su situación es crítica. Permanece en una especie de coma inducido dos días más. El viernes los médicos le comunican a sus familiares que su situación es irreversible, y que lo único que se puede hacer por ella es minimizar su sufrimiento.
Orfelina Tuero había nacido un 21 de diciembre de 1925; Orfelina Tuero murió hoy hacia las 6 de la mañana, consiguiendo cumplir, por los pelos, 88 años. Orfelina Tuero era mi madre, quizás la mujer más buena (en el sentido machadiano de la palabra) que jamás haya pisado la tierra.

Esa tenacidad por conseguir metas un tanto absurdas (no morirse hasta haber cumplido un año más, por ejemplo, consiguiendo nacer y morir el mismo día, cerrando un círculo perfecto), era algo muy característico de mi madre.

Mi madre había heredado un nombre extraño y hermoso de su madrina de bautizo, Orfelina (aunque todos la llamaban Fela, y mi padre, Felina, un diminutivo de sentido ambiguo, que no le pegaba mucho, a ella tan reacia a los dobles sentidos).

Fue una pequeña gran mujer, tolerante y sabia. Tranquila y sanamente escéptica. Era muy difícil sacar de sus casillas a mi madre. Quizás sólo su querido Fútbol Club Barcelona lo consiguiese con alguna derrota inesperada (aunque, supersticiosa como era, ella negaba sus simpatías blaugranas, por temor a acarrearle algún tipo de mala suerte a su equipo favorito).

El domingo anterior (iba todos los domingos a comer a casa de mis padres) me había despedido de ella, con un beso (como siempre, quién me iba a decir a mi que era el último) y con la rutinaria frase "Bueno, mama, Hasta el domingo que viene", a la que tuve la  premonitoria idea de añadir "o cuando sea".  Ese indefinido "cuando sea" me perseguirá por mucho tiempo, porque efectivamente, ¿define? la próxima ocasión que disfrutaré de la compañía de mi madre.

Aunque su tranquilidad era proverbial (rayando con la la pachorra) sí logró un empeño en su vida que siempre le agradeceré (tenerme a mi con 40 años más que cumplidos, sobre la campana de su relog biológico; se que mi padre no era muy partidario). Aún así mi madre se las arregló para cumplir su deseo de maternidad y "regalaros" a todos este proyecto de escritor entre pesado y cursi.


Lo siento por vosotros.





 

martes, 3 de diciembre de 2013

MILENARISMO


El fin de semana se me apareció Rubalcaba en televisión. Estaba rodeado de gente joven, y parecía animoso y decidido. Repitió un montón de veces la palabra “federalismo”. Lo hacía con aparente convicción. Una y otra vez. Federalismo para arriba. Federalismo para abajo. No sé por qué, a mí me vino a la cabeza, la imagen de aquel Fernando Arrabal, presumiblemente borracho, en aquel memorable programa con Fernando Sánchez Dragó, repitiendo una y otra vez, aquello de “milenarismo”. Si no lo han visto:

 

 
https://www.youtube.com/watch?v=bqxIu9OS2xI&feature=player_embedded

sábado, 2 de noviembre de 2013

SUREALISMO


Mis sueños son cada vez más extraños. Suelo olvidarlos inmediatamente, pero ayer se me quedó grabado esto, y decidí apuntarlo antes de que desapareciese de mi memoria. Lo dejo aquí, por si algún psicoanalista (profesional o aficionado) lo quiere interpretar:

 

 

 

Estoy con M. en la última fila del cine, que resulta ser un teatro. Nos estamos metiendo mano. En la platea, que no pantalla, unos actores brincan desaforadamente (o la pantalla se transforma en platea, para que los actores salgan de ella, y se pongan a brincar sin sentido). No sé por qué, me incomoda el espectáculo. Absurdamente, me parece que nos impide (o dificulta) que nuestras lenguas sigan entrelazándose ávidas. Me incomoda tanto brinco absurdo. Me impide seguir amasando delicadamente sus pechos grandes, blancos. Busco lamer sus orejas, y su propio pelo, rebelde, me lo impide (o más bien dificulta). Tengo que conformarme con el cuello. Quería chupar el lóbulo de su oreja, pero “gracias” a la maraña de su pelo, me tengo que conformar con besar delicadamente su cuello. Y descubrir que también le gusta mucho. No hay mal que por bien no venga, si señor.

viernes, 2 de agosto de 2013

BUÑUEL ¡CÓMO PUDE OLVIDARLO!


El pasado 29 de julio se cumplieron 30 años del fallecimiento del maestro Luis Buñuel. Imperdonablemente, enfrascado como estaba en otras ocupaciones, esa fecha tan señalada se me pasó por alto. Hoy, con varios días de retraso, publico esta entrada que quiere servir de homenaje a no sólo a un cineasta excepcional, si no al hombre que marcó mi juventud desde que un verano en León, leí las memorias que le dictó a su colaborador Jean Claude Carriere bajo el título de “Mi último suspiro”.

lunes, 13 de mayo de 2013

CLINT SE QUEDA AFÓNICO


Me considero cinéfilo. Desde ese punto de vista, siempre fui enemigo del doblaje, y dado mi escaso (y vergonzoso) dominio de idiomas, partidario enfervorecido de la versión original subtitulada. Con una excepción: mi reverenciado Clint Eastwood. Precisamente, fagocitando películas del gran Clint en v.o.s.e descubrí que su voz era más bien mediocre, que prefería la de su doblador habitual para España, Constantino Romero.

Ayer nos enteramos que, contra todo pronóstico, Constantino ha fallecido antes que Clint. (Clint tiene 82 años, y Constantino se nos fue ayer con sólo 65)

Descanse en paz. Para siempre nos quedará su voz privilegiada, grave y excelentemente modulada, de “Harry el sucio”, despidiéndose con su amenazante, desasosegante,  “Vamos, alégrame el día” mientras apunta con su descomunal “Magnum 357”.   

martes, 23 de abril de 2013

¡FELICIDADES, PAPÁ!


De niño era para mí, un gigante. Un sabio. El mejor escultor sobre la tierra (un auténtico “Miguel Ángel”, un "Bernini"). Hoy cumple 80 años. Sigue siendo la mejor persona que conozco. ¡Felicidades, papá!

Hoy ha ido al médico y, desolado, me ha dicho que ha pasado del 1 73, que medía en la mili a 1 60. "Ya ves, hijo, qué poca cosa se está volviendo tu padre", me dijo por teléfono.
Me importa poco, para mi será siempre el más grande.
No sabes lo que me alegro de que no se hayan cumplido tus vaticinios agoreros, de que, al contrario que el abuelo (le faltaron dos semanas, creo), tu sí hayas podido ingresar en el club de los octogenarios. Mira a ver si haces un pequeño esfuerzo, y llegas a los 90. Anda, qué te cuesta….

Hoy, día del libro, tengo que agradecerte, además, que me inculcases la afición a la lectura. Y es que naciste en un día premonitorio.

¡TE QUIERO, PAPÁ!

viernes, 25 de enero de 2013

HANEKE, ESE HIJODEPUTA GENIAL


Te destroza, te machaca, no te deja ninguna salida, ninguna arista a la que agarrarte.

El lunes fui a ver “Amor”, la última tortura que el gran Michael Haneke administra concienzudamente al espectador durante poco más de 2 horas, en las que no paré de removerme en mi asiento, deseando, contradictoriamente, que se acabase tanto horror y que no terminase nunca tan excelsa película. Veía reflejada en la, como siempre, gélida puesta en escena de Haneke mi historia (o, más exactamente, la de personas tan queridas para mí como mis padres). El director austriaco, como siempre, aplica su bisturí inmisericorde. Una pareja de ancianos (extraordinarios Jean-Luc Trintignant y Emmanuelle Riva), antaño concertistas de piano sobrellevan su vida en un gran apartamento parisino. Son viejos. Están enfermos, pero tantos años de convivencia han cimentado entre ellos unos lazos indestructibles que, sin embargo, se verán puestos a prueba a lo largo de los 127 minutos que dura la película.

Durísima, atravesada por una puesta en escena permanentemente gélida, “Amor” deviene en un apasionante “tour de forcé” entre la decrepitud y la muerte. Y, a diferencia de otra gran película sobre el mismo tema (“Gritos y susurros”, Ingmar Bergman, 1972) aquí no hay ninguna Kari Sylwan que nos ofrezca sus grandes pechos de nodriza como maternal refugio. No, el gran apartamento de la anciana pareja, pintado de un blanco impoluto, deviene en el sarcófago  en el que, lenta e inevitablemente, se irán apagando las vidas de los dos ancianos ante la impotencia de su hija (estupenda también, Isabelle Huppert en un papel, esta vez, más secundario).


Yo salí del cine machacado, con dolor de muelas (como cuando acabé de leer ese otro gigantesco monumento al horror que son las “120 jornadas de Sodoma” del Marqués de Sade) pero, a la vez, seguro de haber degustado una de las grandes películas de los últimos años.

sábado, 19 de enero de 2013

ÚRSULA




Úrsula, en "Saber y ganar"


Me he enamorado. De una concursante de “Saber y Ganar”. Gordita. Pequeñita. No se atiene en absoluto a los cánones de belleza establecidos. Se llama Úrsula. Es de Reus y, como yo, licenciada en Historia del Arte. No es lo que se dice una “gran belleza”, pero es simpática, espontanea, dicharachera y muy, muy expresiva. Es un desastre con las matemáticas, peor que yo (no ha sido capaz de sacar ni una “calculadora”, lo que creo le ha impedido llegar a “magnifica” –consideración que se les da a los que acumulan 7.000 euros en ganancias; y ella perdía todo lo ganado cada día al no completar en un minuto la serie de operaciones elementales que conforman la prueba de la “calculadora”-).  Antesdeayer  fue un día grande. Adivinó una enrevesada “parte por el todo” y duplicó sus ganancias. Fue al “reto” y lo superó. ¡Colosal!.
 

Pero ayer se “dejó ir”,  volvió a ir al “reto” (mejor que la “calculadora”, pensaba yo –por lo menos no perderá sus ganancias-) pero esta vez, no lo superó, y quedó eliminada. ¡Me llevé un disgusto…!

Porque ya creía que estaba ante una nueva Victoria Folgueira, una antropóloga gallega,  morena de pelo cortísimo  y voz dulce como una meiga,  que llegó, a “super-magnífica” (100 programas)  y que había sido mi concursante preferida hasta el momento.



 
 Victoria Folgueira, la gran campeona gallega

viernes, 18 de enero de 2013

REACCIONEMOS


No quisiera que me acusasen de tremendista, pero es abrir un periódico, (o informarse por cualquier otro medio) y constatar que todo se está viniendo abajo. Se suceden los gobiernos corruptos, las “oposiciones” ineficaces, casi “dimitidas” de su función y, además, también corruptas. Es “TODO” un juego repugnante,  en que dos partidos supuestamente antagónicos se van sucediendo ordenadamente en el poder, manteniendo una ficción de alternancia democrática, y haciendo efectiva la famosa frase de Lampedusa en “El Gatopardo”, “Es necesario que todo cambie para que todo siga igual”.
En el  llamado “caso Bárcenas”, quintaesencia de un “logrero”  que, a base de prometer beneficios públicos a empresas privadas, consigue  para su partido, y de paso, para sí mismo,  tremendos beneficios (22 millones de euros, que se sepa, no son una “propinilla”, precisamente) y, que cuando, gracias a la prensa –y a las disputas internas del partido-  se descubra el “pastel”, la reacción de la supuesta oposición sea de una sospechosa tibieza, no conduce precisamente a que miremos con mejores ojos el juego político en nuestro maltratado país.

Depende de nosotros mismos, eso sí, cambiar esta situación: ¿cómo?, muy sencillo: no votando al partido único. Hay otras opciones, desde UPyD, hasta EHBildu, pasando por IU, o el nuevo Partido X. Abstenerse o votar en blanco es, por supuesto, legítimo, pero del todo ineficaz: es dimitir del pequeñísimo resquicio que esta llamada democracia nos deja para cambiar la realidad.

Por eso, en las próximas elecciones, votemos, pero en ningún caso al PPPPSOE. A quién nos sintamos más cercanos, votemos “a la contra”, para “tocar los cojones”, incluso, pero nunca al duopolio que nos ha llevado a la ruina. Votemos a quién sea, pero nunca a los “muchachos de las barbas” (Rajoy y Rubalcaba) que han dejado a España como está, y ni siquiera piensan pedir perdón.                        

domingo, 13 de enero de 2013

¡VIVA EL SEXO!


Alguien, en pleno delirio electoral, gritó una vez ¡Viva el vino!  Yo,  hoy, sin decir nada contra esa frase, me atrevo a gritar aquí ¡Viva el sexo!

En todas sus combinaciones, en sus infinitas posibilidades, hatero, homo, grupal, individual (aunque esta ya esté un poco harto de practicarla exclusivamente) en pareja, trío, cuarteto, quinteto,  “tijera” (tribadismo me parece cursilería), “polvazo” clásico, con las manos, con la boca, con el coño, con la polla, metiendo, sacando, lamiendo, por delante, por detrás, por el medio o por el lateral, arriba o abajo, empujando, acariciando, ¡siempre acariciando!, apretando, soltando, rápido o despacio (mejor despacio) con hombres, con mujeres, con consentimiento siempre (y con condón). Con imaginación (imprescindible). Susurrando al oído, o gritando como un loco. Lamiendo ¡siempre lamiendo! Con juguetitos, sin juguetitos. Entre gordos, entre flacos. Entre gordos y flacos. Entre gordos y gordos (aunque entrañe dificultad), entre flacos y flacos, con  animales de compañía (quien no se ha encariñado de su gatito, o de su perrito, o de su caballo, o de su canario  -aunque esto entrañe, si cabe, más dificultad-). Entre viejos. Entre jóvenes. Entre familiares. Entre no familiares. Entre clérigos (¡menudo morbo!), entre seglares. Con profesionales del sexo. Entre simples aficionados, Con orgasmo, sin orgasmo (mejor con orgasmo, pero si no llega, tampoco pasa nada). Con cariño. Con amor (aunque si no hay amor tampoco pasa nada). Oral. Escrito. Ágrafo. Para lentos, para rápidos (mejor el término medio). Con fetiches, sin fetiches (mejor con fetiches, pero allá cada cual).

Con odio no, es imposible. Con saliva, o sequedad (aunque siempre con humedad), el sexo es lo mejor del ser humano, lo que nos hace definitivamente humanos, es más.

Siempre, eso sí, con tolerancia, procurando no hacer daño (y no hablo del físico, porque hay quien con el dolor disfruta –si es un juego de normas pactadas, allá cada cual-)

Este fin de semana, después de 5 años, e infinitas pajas, voy a follar con una maravillosa mujer, Como veis, estoy exultante. Felicitadme, si queréis, pero no me preguntéis quién es. O preguntadlo si deseáis, pero aquí respuesta no hallaréis.

Y es que el sexo es lo mejor. Y las religiones que intentan vender un paraíso trascendente, las tres grandes monoteístas, judía, cristiana y musulmana, lo saben. Por eso odian el sexo, le tienen miedo, arrojan sobre él sus constantes invectivas.

Porque un buen orgasmo es el paraíso en la tierra, y al alcance de casi cualquiera. Y si tomamos conciencia de que tenemos el paraíso al  alcance de las manos, sin morigeraciones, sin hipócritas penitencias, el inmenso negocio de la religión se tambalea y  peligra.

martes, 1 de enero de 2013

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA





Mi reciente amiga “virtual”, *L*, del blog de sugerente título “La petite mort” me insta a cambiar el tono de esta bitácora, que últimamente no salía de lo luctuoso. Como soy un declarado perezoso, recupero este viejo texto (escrito hace cerca de cinco años) y nunca publicado, que se inscribe en el género erótico, esperando que les guste y sirva de amuleto ante venideras desgracias. Ya saben, “carpe diem…”: Follen, coman y beban. Desengañasen, no hay más.

 
 

Me ha tocado la “primitiva”. Bueno, seamos realistas, que yo no juego: por fin le ha tocado a mi padre y ha cumplido su promesa, se ha quedado la mitad, y la otra mitad se la ha donado como herencia anticipada a su hijo único.

He invertido el dinero en un coqueto apartamento en Cimadevilla. Lo mejor, su amplísimo baño. Ducha geriátrica (se llaman así) y ni una sola barrera,

Vienes a visitarme cada poco. No vivimos juntos, pero prácticamente te pasas más tiempo allí que en ningún otro lugar.

He contratado a Eva para que me ayude en mis cosas. A este paso, la “donación” de mi padre va a durar poco. De todas maneras, Eva es una amiga, y me ha hecho un precio razonable.

Lo mejor, cuando llegas. Normalmente, por la tarde. Después de comer. Eva ya se ha ido. Recordando viejos tiempos “clandestinos”, me arrastras al baño. Me dejo hacer. Me interesa. Llevas falda. Me besas. Me acaricias. Me susurras al oído cuánto te gusta lo que vamos a hacer. Cuánto lo deseas. Cuánto me deseas.

Tras retirar el mando retraible de la silla me agarras la polla. Sacas un condón y me lo pones. Te quedas mirando tu obra, con cara de satisfacción, de haber hecho un buen trabajo.

Estoy completamente empalmado. Te deseo. Mucho. No quiero esperar  más. Te pido, más bien te ordeno, que te acomodes sobre mi polla. Está tan gorda que parece a punto de estallar. Lo haces. La fina tela de tu falda (algo parecido al lino) vela nuestra cópula. Empiezas a moverte despacio, luego vas aumentando paulatinamente la velocidad. En un momento dado, te pido que pares. Me gusta simplemente, sentir tus labios rodeando mi polla. Sumisa,  me obedeces. Me susurras algo al oído que no acabo de entender. Percibo sólo cómo exhalas aire en mi oreja. No te entiendo, pero esa incógnita me excita aún más. El espejo está a tu espalda.  Sin sacar mi polla de tu vagina, te giras y te colocas frente al espejo. Entonces me ofreces un panorama inigualable: mi polla entrando y saliendo de tu coño, mientras mis manos, ávidas, sopesan tus tetas pequeñas, pero que se ajustan tan bien a su tamaño.

Mientras  mordisqueo tu cuello largo, observo cómo, despacio, sigues moviéndote. Subes hasta que, casi, el glande sale de tu coño. Paras, como recreándote, y vuelves a bajar, recuperando un ritmo más constante. Este espectáculo maravilloso casi me hace “terminar”, pero consigo retenerme. No quiero que el placer se acabe tan pronto. Necesito eternizar ese momento.  Se me ocurre bajar mi mano hacia tu hendidura. La otra se desliza entre tus nalgas. Dos dedos entran en tu ano, mientras otros dos, de la otra mano,  bucean en el fondo de tu coño. Te gusta. Te gusta mucho. Lo noto cuándo estiras tu brazo y lo consigues pasar por detrás de mí cuello, mientras me besas mucho la cara, la boca, todo... y pegas tu espalda maravillosa a mí, como si quisieses conservar todo mi calor.

Te quiero. Te lo digo al oído, justo antes de que tus contracciones se solapen con las mías en el más maravilloso de los orgasmos.

Luego, cuando la erección comienza a disiparse, me niego a salir de tu interior. Te abrazo muy fuerte. Te beso mucho. En la boca. En el cuello. En las axilas. En los párpados...

Succionas mi lengua. La aprisionas con tus dientes. Sin morderme. Haciendo la fuerza justa para que no escape de tu boca. Te repito, “te quiero”, “te amo”...

Y al nombrarte me inunda un enorme placer, esta vez sin contracciones...

sábado, 22 de diciembre de 2012

CHUS

El miércoles nos enteramos del fallecimiento de Chus. Tras no poder superar lo que se llama una larga y penosa enfermedad (vamos, un cáncer, tampoco es ninguna vergüenza) nos abandonó en la madrugada del martes al miércoles. Mi compañero Ramón Cortina (a quien todos conocemos como "Mon") le dedicó estas sentidas palabras:


La muerte de María Jesús Iglesias, jefa de planta del Centro de Atención Integral de COCEMFE-ASTURIAS en Viesques (Gijón), no copará portadas de periódicos, ni abrirá informativos. Ni falta que hace. Esos espacios suelen estar reservados a indecentes y miserables, que están en las antípodas de Chus, que, sin darse importancia, ni vender biografías, trascenderá en el tiempo y el espacio a través de la  memoria de tod@s aquell@s que la conocimos.

Trabajó por y para las personas con dependencia, al pie del cañón, a ras del suelo, en medio de la más farragosa trinchera; hasta que su cuerpo, su maldito cáncer, dijo “basta”. Ponía fe, compromiso, y amor en todo lo que hacía. Y su profesionalidad superaba ampliamente la excelencia.

La conocí en mi peor racha. Y me ayudo a atravesar la dura senda que separa a la “piltrafa humana” que se encontró del sujeto propositivo que parece que vuelvo a ser. La palabra “gratitud” no abarca ni un tercio de lo que siento. Fui afortunado en conocerla

Mi cariño y mi admiración infinita. Descansa en paz, amiga Chus, que si alguien lo merece de verdad, eres tú.

Ramón Cortina

domingo, 16 de diciembre de 2012

DEMOCRACIA I-RESPONSABLE


Nadie dimite:

Que sufro una alucinación, convoco un referéndum teniendo una cómoda mayoría absoluta, buscando una mayoría “excepcional”, y pierdo 12 diputados, y la mayoría absoluta pasa a ser relativa, complicando seriamente la gobernabilidad y los intereses de mi partido, que sólo por la imposibilidad de articular una mayoría alternativa puede seguir gobernando, ¡no pasa nada…! a poner cara de cemento armado, y a sacrificarse encabezando el ¿nuevo? Gobierno.

Que en medio de una crisis económica sin precedentes, el partido que sustenta el gobierno mienta, incumpla una por una todas las promesas que le dieron la victoria, y el partido de la ¿oposición? encadene derrota tras derrota, y sea incapaz de ofrecer ninguna alternativa creíble, ¡no pasa nada…! a lo mejor cuando la ruina sea total, los ciudadanos comprenderán milagrosamente su “equivocación”, y nos devolverán el poder, aunque sea para gestionar la ruina más absoluta.

El caso es agarrarse como lapas al sillón, poner “cara de póker” a las inclemencias, y a seguir figurando, que de eso vivimos.

Como hombres y mujeres de bien, sigamos votando al PPPSOE. Porque no hay más partidos y, si los hay, seguro que no merecen una oportunidad. Está demostrado.  El PPPSOE se ha ganado con creces nuestra confianza. Por su integridad, su acrisolada honradez. Por devolvernos al glorioso siglo XIX, el de la primera restauración borbónica, el de la alternancia anodina de liberales y conservadores, el del caciquismo y la connivencia con el sagrado catolicismo, con un “simpático” Borbón como Jefe del Estado (porque los Borbones siempre fueron simpáticos y campechanos –con la excepción, claro, de la “oveja negra” del linaje, Fernando VII, que era artero y un poco sanguinario,  en qué familia no hay un “borrón”, alguien de quien avergonzarse,  esto hace aún más “simpático”, por comparación, al resto del linaje-).

           Perfectamente intercambiables: los dos líderes del partido único que se alternan civilizadamente en el poder

martes, 4 de diciembre de 2012

ELEGÍA A UNA AMIGA INOLVIDABLE


Después de comer, mientras reposo en la cama mis pies doloridos (no podría aguantar hasta la noche con las botas ortopédicas que me son imprescindibles) suena el teléfono. Un número desconocido. Una voz de mujer, llorosa, me comunica que mi amiga Susana ha muerto hace un mes en Madrid. No me lo creo. Todavía cuando escribo estas líneas me cuesta asimilarlo. Pregunto otra vez. Pero, ¿Susana?, ¿Paula? (me acuerdo, de repente, que se llamaba Paula Susana) ¿cómo es posible? Qué es, que tenía cáncer o algo así. No se por qué se me ocurre eso. No, murió de repente. 47 años, ya ves, me dice Coba, la hermana, que no puede parar de llorar.

Y me quedaron tantas cosas por decirle. Y por hacer con ella. Nos conocimos de muy niños. Con 6 años. Era la niña más guapa del colegio. Me enamoré de ella. Nunca se lo dije. Nunca la besé. Nunca me besó. Dejamos de hacer tantas cosas que nos apetecen. ¡Qué estúpidos somos!

Ahora me siento mal. Destrozado. En momentos así uno se da cuenta de la fragilidad de la vida. De la inutilidad de todo. Nos esforzamos en descubrir el sentido de la vida, y la conclusión es que, sencillamente, no lo tiene.

Ya lo dijo Shakespeare, en Macbeth, “La vida es una historia de ruido y furia, contada por un idiota”. Magro consuelo.

Y, sin embargo, no hay nada más. A partir de ahora, como goliardo vocacional que soy, “carpe diem”. A beber. A comer. A follar todo lo que pueda.

en el colegio, con 8 o 9 años: Susana es la guapa niña de la esquina de la segunda fila. Yo, en la otra esquina, con jersey rojo, parezco espiarla desde lejos. Siempre fue igual.



Lo haré pensando en ti, Susana. Perdurarás en mi recuerdo. Agarraré una cogorza en aquella bodega accesible de la Avenida de la Costa a la que nunca nos decidimos a entrar. En tu honor, iré el 10 de febrero, el día en que hubieses cumplido  48 años, y pienso emborracharme, te lo juro.
Aunque lo que me duele, amiga querida, es que ya nunca podremos acostarnos. Seguro, que tras tu timidez se escondía una formidable amante por descubrir. Nunca lo sabré. Por gilipollas.
Tu hermana me contó que te  habías ido a Madrid hará cosa de un mes, a recorrer los museos y teatros que no tenemos en Asturias, aprovechando el "puente" de difuntos (toda una premonición) y que allí, de repente, sin avisar, te sorprendió la muerte. Seguro que, frágil y leve como eras, algún clemente viento de componente este te habrá arrastrado ya hacia esa martirizada Grecia que  tanto amabas, y allí, nos esperarás para siempre, en el Parnaso donde ya estarás al lado de tu admirado Julio Cortázar, disfrutando de  cronopios y famas para la etenidad , como mereces.
Recuerdo con desazón la última vez que te vi. Habías venido a visitarme a la "resi". Tomamos vinos, y "picamos" algo. Estaba decidido a preguntarte por la extraña razón que, conociéndonos desde hacía tanto tiempo, y siendo buenos amigos, nos impedía darnos un simple beso. En el indicador de la parada caían, inexorables, los minutos que faltaban para que llegase el autobus. Al final, este asomó por la esquina. Yo te miré. Y, sin decir nada más, como siempre, te dejé ir. "Hasta la próxima", pensé.
Nunca te volvería a ver. Nunca sabría a que sabe tu piel. Ahora llevo una semana en que las lágrimas no cesan de correr. 
Un beso eterno, amiga (y nada casto, que ya está uno cansado de hacer el idiota).
 

domingo, 2 de diciembre de 2012

LA GRAN MANIFESTACION


Hoy, 2 de diciembre, víspera del día mundial de la discapacidad, los discapacitados, inválidos, minusválidos o como se nos quiera llamar,  nos echamos a la calle también. Los gobiernos (nacional, autonómicos, municipales) deben a nuestras asociaciones un auténtico dineral. En época de “vacas gordas”, cuando “hacerse la foto” con un inválido les reportaba votos, comprometieron lo que no era suyo.

Con las “vacas flacas” se lavan las manos. Las subvenciones a nuestro colectivo se han evaporado, y muchos de nosotros corremos serio peligro de exclusión. Se  va imponiendo una suerte de darwinismo suicida por el que sólo los más aptos sobrevivirán. ¿Puede el ser humano permitirse aplicar esa “eugenesia social”?¿No tuvimos suficiente con el experimento nazi de hace más de medio siglo? ¿Llegará a considerar esta sociedad declinante en que vivimos, al Dr. Menghele como su “santo patrón?

Parece que la sociedad, este capitalismo declinante, pretende dar de lado a sus miembros supuestamente menos aptos. Aunque sólo sea por egoísmo (todos somos seres humanos, animales limitados, y nadie está libre de una desgracia que le condene a la silla de ruedas, o a cualquier otra discapacidad) téngannos  en cuenta, reserven una parte del presupuesto para sustentar a esta parte más débil de la sociedad.

Diversos motivos me impidieron estar en la manifestación de Madrid. Sirva esta modesta entrada como la aportación a la lucha de este inválido, que lo es desde hace casi 20 años. ¡Y a mucha honra!

martes, 13 de noviembre de 2012

EN LA CASA


 
 
                                           Fabrice Luchini y Kristin Scott-Thomas, una pareja "burguesa" que acabará "abducida" por el joven "voyeur" Claude (Ernst Umbhauer)
 
 
 
 
Me entero que estrenan “En la casa” en los únicos cines accesibles de mi ciudad. Es lunes, “día del espectador”. No llueve. Me decido a ir. Solo. Maniobro para colocar mi silla de ruedas en la localidad reservada para ella. Reparo en la cinta que impide que mis piernas se disparen en cada pequeño bordillo. Me agobio. Qué lata. A mi derecha, observo a una mujer de entre 40 y 50 años. Pelo largo. Morena. Atractiva. Venciendo mi timidez, le ruego que me quite la cinta. ¿Cómo? La cinta. Es muy fácil. Tira de un lado, y ya está.  ¿Así? Sí, ves que fácil.

La película, excepcional. Un profesor de literatura, un tanto “pagado de si mismo”, irónico, inteligente, de vuelta de todo, algún profesor así hemos tenido todos, se agobia corrigiendo redacciones insulsas, hasta que, entre ellas, aparece una perla: la de un alumno con singular capacidad de observación (y también de manipulación) que acabará por fascinar al profesor. Y embarcarle en una peligrosa travesía navegando entre la ficción y la realidad.

La película ha empezado. A mi derecha, en la semi-penumbra, la mujer se pone unas gafas. Desde siempre me han encantado las mujeres con gafas. Como Claude (Ernst Umhauer), el joven protagonista de “En la casa”, yo también soy un “voyeur”. Como a él, me encantan las mujeres. Una ligera excitación se empieza a apoderar de mí. Como quién no quiere la cosa, me estoy empalmando cuando la mirada de Claude sigue las piernas de Emmanuel Seigner, que duerme lánguidamente recostada en una chaise-longe (película especular, la secuencia se repetirá bastantes minutos después, cambiando de protagonista femenina, la “espiada” por Claude será el personaje de la estupenda Kristine Scott-Thomas). 
 
Porque Claude se ha "incrustado" en una familia normal de clase media, la de su amigo Rafa, para usarla como material de su narración.  Claude es un "voyeur" que transforma lo que observa en literatura. Y, a la vez, un narrador formidable que, como una Scherezade del siglo XXI, fascinará al sultán, que son ese profesor  que se cree tan superior (interpretado por Fabrice Luchini) y, de rebote, su mujer  (una galerista de arte, a la que da vida Kristin Scott-Thomas) gracias a ese "continuará..." con que, malevolamente, acaba cada redacción. 
La película acaba dejando un regusto de melancolía, y la convicción de haber visto algo excepcional.

Con la mirada busco a la mujer, que se demora poniéndose el abrigo (su camiseta deja entrever un tirante de su sujetador que se escapa por la desinencia de su hombro) y encendiendo el teléfono.
Ahí está. Giro y me acerco a ella, mientras se acaba de poner los guantes. Por favor, ¿me pones la cinta otra vez?  Cómo no, por favor. Saca la cinta de la bolsa de la silla donde la había metido, se agacha y la engancha con pericia. Gracias, muchísimas gracias.

Salgo de la sala. Intento ponerme la “Parka”. Como siempre, con torpeza. Enfrascado en la operación, noto cómo la puerta batiente de la sala se vuelve a bambolear. Es ella otra vez. ¿Te ayudo? Bueno, si eres tan amable, que ya me estoy liando, torpe que soy. Al acercarse aspiro su perfume y sus pechos rozan mi brazo.

Y entonces:

 

POSIBILIDAD 1

Le digo, por cierto, ¿cómo te llamas?

.-Estefanía

Conocí a una Estefanía que era casi tan guapa como tu en el instituto. La novia de un buen amigo que ahora es Policía municipal.

.-Hombre, gracias por el piropo.

No es un piropo. Es que desde que te vi, me resultaste muy atractiva.

.- ¿Y tu amigo y Estefanía siguen juntos?

No, él se casó con otra (ese exceso de sinceridad que no viene a cuento)

Silencio prolongado.

Le digo, por cierto, ¿tienes prisa? ¿te apetece tomar un café o algo?

.- Vale.

Y nos vamos a uno de los varios locales adaptados del centro de Gijón. Como está climatizado, puede quitarse el abrigo y yo, observar otra vez el tirante de su sujetador rojo que se empeña en resbalar por su hombro. Mientras repasamos las bondades (muchas) del film,  y los defectos (escasos, pero siempre alguno hay), la erección se hace más intensa a medida que aumenta mi bochorno (a raiz de mi accidente, me han seccionado los abductores y no puedo cruzar las piernas)

Continuará…

 

POSIBILIDAD 2

Yo entro en  el pequeño ascensor acristalado, reiterándole cansinamente mis agradecimientos. Desde allí, la observo esfumarse por la escalera mecánica, hermosa e inaccesible ya para siempre. Mañana quedaré con mi mejor amiga para contarle tamaña aventura y, si tengo tiempo, escribiré este relato.

Y  esta posibilidad tiene difícil continuación…

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA VERBENA CATALANA













Arrriba, El "Mas-ías", el salvador de Cataluña. Abajo, Charlton Heston, en Los diez mandamientos. ¡Originales, los publicistas de CiU!



No se vosotros, pero yo ya estoy harto de los políticos de ínfimo nivel que dominan este país. La utilización constante de la mentira más descarnada, de la demagogia más voceras, la implantación de la impostura casi como modo “normal” de actuación política, la forma de usar al ciudadano como un “kleenex” (se “promete” lo que sea, se ganan las elecciones, y luego se gobierna no ya sólo incumpliendo lo prometido, si no, incluso, haciendo lo contrario –véase el espectacular crecimiento de las nariz de Marianico “Pinocho” Rajoy tras subir los impuestos, o sobrepasar todas las “líneas rojas” que nunca, “jamás, jamás” se iban a atravesar en materia de protección social-).
 
                                                     Marianico y la Pantoja de Barcelona
 
 Pero esto no es nada en comparación a la sucesión de falsedades, imposturas y exageraciones que nos regalan diariamente los políticos catalanes, desde esta semana, inmersos en la campaña electoral más demagógica de la historia reciente. ¿A dónde habrá ido el tan cacareado tópico del “seny” catalán? Porque ya no es solo el “Pinocho con barbas”, el inefable registrador de la propiedad en excedencia, ni su representante en Cataluña, la “Pantoja de Barcelona”, los que mienten y exageran con dedicación digna de mejor causa, no; Aquí, me atrevería a decir que es el “geyperman de Las Ramblas”, en acertado “mote” del gran Juan Marsé, quien supera todos los parámetros de demagogia y deformación interesada de la realidad, llegando a decir cosas tan pintorescas (lo que no excluye su originalidad y buen sentido) como que en una Cataluña independiente se elevaría la esperanza de vida (será por medidas en las que fue pionero como el “euro por receta” que contribuye objetivamente a que los pensionistas no se atiborren a medicamentos y, de paso,  se ahorren así problemas gástricos, y, en un futuro, en geriátricos y asistencia a la “tercera edad”, pues los viejos llevan mal que les quiten sus medicinas y, con un poco de suerte, se mueren antes, con el considerable ahorro que ello lleva aparejado ¡”chapeau”, Sr. Mas!, algún merecido Premio Nobel le espera).

Entre los dos, ¿en una “tercera vía”? se sitúa el permanentemente deprimido PSC-PSOE. Si no diesen tanta pena, podrían ser una alternativa pero, situados en tierra de nadie, parece que se verán abocados a la irrelevancia tras las elecciones del próximo día 29.

Y, mientras, todos estos niños juegan a políticos (que si soy el “masías” catalán, que no, que en España cabemos todos, que si “Viva la moreneta”, que si viva la virgen del pilar, que si quiero una Cataluña ¡independiente!, pero dentro de la Unión Europea y fuera de España, que si “España Una, Grande y Libre”)  algunos ciudadanos optan por tirarse por las ventanas o ahorcarse en su frutería,  mientras todos, Cataluña y el resto de España, nos hundimos en la miseria, pero la alcaldesa de Madrid (sí, la que se fue a relajarse a Lisboa mientras enterraban a alguna víctima de su disparatada gestión, aquí no dimite nadie) firma a favor del mantenimiento como tal de un hospital público que su propio partido ha optado por convertir en geriátrico de lujo para ancianos millonarios.

¡Qué viva España, y la madre que nos parió!

viernes, 9 de noviembre de 2012

MUNDO BONOBO, ¿UNA SOLUCIÓN?


Nunca me interesó demasiado la zoología, hasta que en un documental de La 2 (“Evolución”, altísimamente recomendable) me encontré con este animal, lejano (o no tan lejano) pariente nuestro. El bonobo (pan paniscus), un simio cuya organización “social” (un matriarcado basado en la cooperación de sus miembros) resulta envidiable. Los bonobos son una de las pocas especies cuya sexualidad no está exclusivamente ligada a la reproducción, si no, más bien, a la socialización y al placer (de hecho, la relación sexual predominante, sin excluir todas las otras combinaciones posibles es la homosexual femenina, quedando la heterosexual solo como el método instintivo para la indispensable perpetuación de la especie. Y siendo las predominantes relaciones entre hembras -una forma de tejer alianzas que aseguren su predominio social-). Porque al contrario que su pariente cercano, el chimpancé, las hembras bonobo “dirigen” esa sociedad constituyendo un auténtico matriarcado. Y la competencia “chimpancé” deja paso a la cooperación pacífica. Esta sociedad “bonova” persigue fundamentalmente el placer y el bienestar de sus miembros, adelantándose sustancialmente a la evolución biológica humana que sólo en un estadio posterior hemos llegado a una conclusión ¿similar? (la cultura, o lo que se llama en terminología antropológica, conjunto de memes de difusión). Porque culminada la evolución biológica de la especie humana, la única manera de seguir mejorando que nos queda es la cultural -la apropiación de una serie de “memes” no ya tecnológicos, si no culturales (los que se dan a partir de las estructuras más desarrolladas con que consiguió culminar  la evolución biológica humana: el lenguaje y la historia)-.







              Tribadismo entre dos hembras bonobo: la relación sexual predominante en la especie




 

Creo que somos protagonistas (en el sentido de que está sucediendo ahora) de uno de esos momentos transcendentales de la Historia de la humanidad. La “Crisis” no es una crisis cualquiera. Es el fin del sistema socio-económico capitalista que llevaba funcionando, por lo menos, desde el siglo XVII- XVIII, un sistema que se mostró eficacísimo para permitirnos un desarrollo tecnológico sin precedentes, pero como el esclavismo en la edad antigua, o el feudalismo en la edad media sencillamente ha acabado por agotarse y ya no da respuestas a nuestras necesidades. Nada nuevo en la Historia humana. A la lógica incertidumbre del momento sucederán nuevos retos que el ser humano podrá solucionar si sabemos afrontarlos con nuestra mejor arma: la razón.

Quizás nuestra solución como especie, antes que la dinámica del capitalismo se nos escape definitivamente de las manos y aniquilemos al planeta y a nosotros mismos con él,  sea pararse, observar y  emular el comportamiento de alguna otra especie (que, además nos es relativamente cercana en el tronco de la evolución) que ha elegido otro camino para su desarrollo (el de la cooperación entre sus miembros y el goce sexual como manera de resolver sus conflictos). Quizás, para sobrevivir, debamos afrontar un cambio de valores y abandonar los de nuestro “primo” chimpancé, para abrazar los de este otro primo nuestro, el bonobo. Al fin y al cabo, todo queda en familia. Ya en sociedades muy desarrolladas como en Islandia se está produciendo algo así. Si  el predominio del género masculino (modo de vida chimpancé) consigue dejar paso al femenino (modo de vida bonobo) es posible que a los humanos nos empiecen a ir mejor las cosas. Aunque, como siempre, dudo: los ejemplos de Anghela Merkel, Elena Valenciano, Pilar Rahola, Margaret Thatcher o Esperanza Aguirre tampoco es que sean demasiado alentadores.

 

 


                                          Ejemplar de hembra bonobo masturbándose 

jueves, 1 de noviembre de 2012

IMPOSTORES: EL CASO ARMSTRONG


La verdad, la mentira, la obsesión por el triunfo; la derrota, el vértigo. Y la “nueva carne”. La superación por medios artificiales de las potencialidades físicas del propio cuerpo. Al final, la derrota inevitable. El “súper-hombre” que no era tal. La mentira descubierta.

En este escueto guion se resume la peripecia vital de Lance Armstrong,  el único hombre capaz de ganar 7 Tours consecutivos. Una hazaña que, por sobrehumana, parecía imposible. Y que lo acabó resultando ser (imposible). Porque todo era mentira. Y mi madre, gran aficionada al ciclismo “de sillón” (el que se practica viendo el espectáculo por televisión) tenía razón cuando decía que el “americanón esi, va chutau hasta les narices, no lo veis”. A lo que yo, crédulo idiota, contestaba con el poco creíble argumento de que el fortísimo tratamiento para superar su cáncer era lo que, a lo mejor, le estaba ayudando; nada de trampas intencionadas.

Y, sin embargo, ahora se descubre que todo era mentira. Que tenemos que cambiar a Lance Armstrong de panteón: trasladarlo del de los grandes deportistas de la Historia al de los grandes tramposos, de estrella del deporte a estrella de la impostura. A mi, que quizás por influencia materna, nunca lo soporté como arrogante campeón deportivo, sí me interesa como falsario (aunque su impostura resultó no ser perfecta, pues se ha acabado por descubrir -“Se pilla primero a un mentiroso que a un cojo” me sermoneaba desde que tengo recuerdo, precisamente mi madre-) que por toda su aparentemente brillante carrera deportiva que, al final, resultó ser un fraude.

Porque la aparentemente brillantísima carrera deportiva de Armstrong devino en una gigantesca mentira. En un fraude perfectamente orquestado y sistemáticamente preparado. Apoyado en especialistas médicos de primera línea, el “campeón” tejano se internó en el mundo de David Cronenberg, se dispuso a construirse un nuevo cuerpo, el de un super-hombre. Como Jeff Goldblum,  el atormentado protagonista de “La mosca”, como Jeremy Irons, el enloquecido cirujano doble de “Inseparables”, como tantos héroes Cronenbergianos,  Armstrong jugaba en la delicada frontera entre lo humano y lo artificial, entre lo fingido y lo verdadero, y, como buen tramposo, jugaba en su propio beneficio, faltaría más. Armstrong, el gran falaz; Armstrong, el hipertramposo; Decadencia y caída de Lance Armstrong.

Así que mejor compararle con los grandes impostores de la Historia, con todos aquellos falsarios que han sabido construirse un personaje tras el que poder esconder las limitaciones con las que todos los seres humanos tenemos que cargar.  

Como Enric Marco (que se hizo pasar por una víctima del Holocausto, y fue, incluso, Presidente de la Asociación de damnificados, sin haber pisado Mathausen, si no el más pequeño campo de Flossemburg, y no como víctima, si no como trabajador voluntario en el marco de un acuerdo de cooperación entre la Alemania Nazi y la España franquista (1); como Víctor Lustig (que estuvo a punto de venderle la Torre Eiffel a unos incautos inversores para, según él, poder convertirla en chatarra); como Frank Abnagale (que llegó a cambiar 8 veces de identidad, para poder desarrollar una “brillante” carrera de estafador y falsificador de cheques (2)); como el dúo musical Milli Vanilli, que llegó a obtener el Grammy a artista revelación de 1990 y vendido millones de copias, sin que sus componentes cantasen una sola estrofa (sólo prestaban su imagen mientras hacían “play-back”) a los verdaderos cantantes; como Ferdinand Demarra, aplicadísimo impostor que, en 1941, en plena II guerra mundial, y sirviendo en la marina de Estados Unidos se “travistió” sucesivamente de ingeniero civil, sheriff, guardia de prisiones, monje, investigador del cáncer y maestro, para acabar haciéndose pasar por cirujano en la guerra de Corea (3);  y como Jean-Claude Romand, uno de los impostores más fascinantes de la Historia, que acabó viéndose obligado a asesinar a su propia familia, cuando se descubrió que toda su vida era una mentira (4).

(1).- relatado en el fascinante documental “Ich bin Enric Marco”, de Santiago Fillol y Lucas Vermal, 2009

(2).- su vida dio pie al celebrado largometraje de Steven Spielberg “Atrápame si puedes”, protagonizada por Leonardo di Caprio y Tom Hanks.

(3).- que también dio origen a un film, “El gran impostor”, Robert Mulligan, protagonizada por Tony Curtis en 1961.

(4).- Tan fascinante argumento ha estado, al menos, en el origen de dos películas: la francesa  “El adversario”, Nicole García (2002) protagonizada Daniel Auteil, y la española “La vida de nadie” (también, 2002), del interesante Eduard Cortés, protagonizada por José Coronado.