miércoles, 28 de diciembre de 2011

DELIRIO

Estoy acabando de tomar el café. La chica del gimnasio (a partir de ahora la nombraré con la incógnita “y”) se acerca por el pasillo. Después de despedirse de la logopeda, se detiene y me mira. Yo le digo “Bueno, ahora sí, feliz año”. Y ella se acerca y me besa en la mejilla. Y me dejo engullir por sus labios rojísimos. Su boca parece succionarme de la silla de ruedas. Y liberado de mi eterna compañera, navego (o quiero navegar) por el interior de esa boca y ese cuerpo. Fundido con ella, con la boca primero, con el glorioso cuerpo después (con sus pechos grandes y perfectos, con los miembros proporcionados pero dañados, cuyos movimientos tanto me ha excitado contemplar a distancia) mi placer es indescriptible. Algo parece licuarse en mi interior. Noto cómo me derrito por entero; y el doble roce de sus labios sobre mis mejillas supone una promesa de felicidad. Un placer presente, y una promesa de futuros e hiperbólicos goces aunque, de momento, sólo el “hasta el año que viene”, “sí, hasta el martes” con los que nos despedimos, responden a una realidad inexorable

miércoles, 14 de diciembre de 2011

HERIDA


Llueve. Un fuerte viento azota la ciudad. La chica del gimnasio está al otro lado de la puerta. Protegiéndose del temporal bajo el soportal del edificio. Verla ahí, un tanto desamparada a merced del temporal le produce una gran ternura. Sale a saludarla, no sale....Es tarde (el inválido ya ha comido), y no esperaba verla ahí todavía. Saca un café de la máquina (como todos los días), y cuando lo acaba de tomar, ella ya no está. Una sorda desolación le invade.

martes, 18 de octubre de 2011

LA MUERTE HACE DE LAS SUYAS

Pues sí, la señora infecta

se ha dado un garbeo por mis alrededores dejando el rastro de desolación que siempre acompaña a su fétido aroma. Ayer mismo me enteré del fallecimiento de dos personas de mi entorno: ni compañero aquí, Luisín (Luisino, lo había bautizado una antigua educadora extremeña que tuvimos aquí, sin que nadie supiese muy bien por qué). Llevábamos días sin verle, y su estado de salud era realmente malo, la esclerosis se mezclaba con la diabetes, y su condición de recalcitrante fumador empedernido no le a

yudaba precisamente (parece que la causa última de su deceso está en el agravamiento de la perpetua neumonía que afectaba su sistema respiratorio). Yo no lo puedo asegurar, pero me imagino a Luis, apurando con delectación su último cigarrillo, y entregándose en brazos de la muerte con la placidez pintada, por una vez, en su rostro afilado de “Quijote” cascarrabias (“cagondios, de algo hay que morir” y respondiendo a la reiterada pregunta de “cómo estamos hoy, Luis” con el inevitable “hasta…los cojones”, mientras le sostenían el cigarrillo para que apurase la última calada).
En fin, Luisín estaba muy mal de salud y se ha ido; pero la noticia que verdaderamente me sorprendió, dejándome un “mal cuerpo” que todavía me dura, me la dieron poco después, mi querido fisioterapeuta Orlando Merás, que tanto contribuyó a mi mejora, murió hace 2 o 3 meses, víctima de un cáncer, en plena juventud, pues tenía poco más de 50 años.
A Orlando, que guardaba un sorprendente parecido físico con el entrenador de fútbol argentino Héctor Cúper, lo vi por última vez hace tres años, cuando me lo encontré, acompañado de su mujer, Lucía, en el estreno en Gijón de la deleznable “Los abrazos rotos” (sólo el abrazo que nos dimos –poco podía saber yo que sería el último- mitigó, con creces, la enorme decepción que me produjo tan lamentable película) (1)
Orlando el alpinista aficionado, el interesado en los deportes de aventura, desde el parapente a la pesca submarina, se atrevió, incluso a publicar en 2010 unas útiles y entretenidas “32 razones para ir al monte con niños” en las que volcaba su amor por el senderismo y su familia.
Cuando le vi por última vez, ya había traspasado su gimnasio, y me llevé una gran alegría, pues me habían llegado noticias difusas de que “Orlando tenía grandes problemas”, y esa era la razón del traspaso de su gimnasio. Como aquel día su aspecto no era malo, y todavía al año siguiente me enteré por la prensa de la publicación de su libro, por eso (y por el aprecio que le tenía) enterarme de su fallecimiento supuso para mí un auténtico “jarro de agua fría”.

Descansen en paz, Orlando y Luis Anselmo.

(1).-Ver entrada del 23 de abril del 2009, "Onanismo almodovariano"
(2).-No dispongo de fotografías del pobre Luis. Las dos fotos que ilustran la entrada son de Orlando. En la primera está presentando su libro el año pasado, y las señales de la enfermedad ya son visibles. En la segunda, por el contrario, nos lo muestra en los Picos de Europa en 1982 desarrollando su gran afición, el alpinismo.

lunes, 10 de octubre de 2011

OTRAS DIVAGACIONES LEPROSAS

Se comba. Abre las piernas. Las cierra. Parece que la mujer estuviese llevando a cabo una danza sensual. Irene. No, Inés. Quizás Julia. No, ese no. Seguro. ¡Mierda! No me acuerdo. A lo mejor es otro nombre que ni se parece. Mal vamos. Esta memoria…Últimamente me siento más inválido de lo que estoy. Estos lapsus me están empezando a preocupar seriamente. Tengo que salir de aquí. Airearme. Ponerme en contacto con seres humanos, ni mejores ni peores, pero ajenos a este mundo dominado por la locura. O acabaré volviéndome loco yo también. ¡Quiero marchaaar! grita desesperadamente uno; ¡Ooooigaaa! repite machaconamente la otra con su voz grave pero en absoluto sensual. Me estoy volviendo loco aquí, y, en cima, no consigo recordar el nombre de la mujer aquella que tanto me sigue gustando y que estaba realizando sus ejercicios en el gimnasio hace un momento. Para pegarse un tiro.

viernes, 7 de octubre de 2011

AVA

“El animal más bello del mundo”. Así rezaba su publicidad promocional. Lo era.




Me enamoré de Ava Gardner siendo muy niño, sin saber todavía quién era. En “55 días en Pekín”, película de aventuras que me encantaba, recuerdo, entre los coloridos desfiles de los ejércitos occidentales, rusos, ingleses, franceses, americanos, incluso japoneses y ¡españoles!, el impacto que me produjo aquella morena bellísima que interpretaba a una baronesa rusa Natalia Ivanoff ya madura (Ava tenía 41 años en ese momento), viuda de un oficial y que, repudiada por su propia sociedad, se refugia en los brazos de un mayor americano, interpretado por Charlton Heston (quizás sean los absurdos celos infantiles que este hecho me produjo, la remota causa de la manía que siempre le tuve al pobre Heston). (“Papá, quién era esa señora tan guapa”, pregunté casi “babeando” al salir del viejo “Goya” (1)”. “Es Ava Gardner, nada menos, hijo”, me contestó mi padre, un tanto descorazonado, como quien se refiere a una ilusión imposible, a una quiniela de 14 o al “gordo” de la lotería.

Ava, la de la vida disoluta, la borracha, la ninfómana, la “chica mala” por excelencia, la dueña de su propia y libérrima sexualidad (todo esto lo fui sabiendo después) y, si de niño ya me había enamorado de la belleza incontestable de aquella baronesa Ivanoff, cuando fui creciendo su interprete acabó por convertirse en mi amor imposible por excelencia.

En bañador negro, parapetada tras las gafas de sol en “La condesa descalza”, o muy joven, “femme fatale” con insinuante vestido negro en “Forajidos”, hasta esa Lily Langtry de 50 años, fantasma inalcanzable para Roy Bean (Paul Newman) en “El juez de la horca”, trasunto de lo que Ava suponía para tantos de nosotros.

Quizás la Ava más bella, la indiscutiblemente más hermosa sean las de “Mogambo” y “La condesa descalza”. Tenía entonces 31 y 32 años respectivamente, y estaba en su plenitud vital. Sin embargo, yo la prefiero en “55 días en Pekín” o en “La noche de la iguana”, donde su físico ya nota el paso de los años (y el peso de esa buena “mala vida” al que lo sometió) –tenía en esas películas 39 y 41 años respectivamente-. Ese rostro hermosísimo pero en el que el paso de los años ha obrado ya su inevitable trabajo, donde se insinúan las arrugas, las marcas del tiempo, pero también de la experiencia, las señales que el tiempo y una vida de excesos, de grandes pasiones y, en consonancia, frustraciones igualmente grandes. La Ava que se había bebido la vida. Ava Gardner viva, en suma, y, efectivamente, “el animal más bello del mundo”.

Esa morenaza perfectamente imperfecta. Con esas curvas vertiginosas. Ese pedazo de mujer, esa era Ava Gardner. Perdón, esa ES Ava Gardner (pues el cine tiene la virtud de convertir en inmortales a los que lo pueblan). Ese rostro bellísimo, ese hoyuelo en la barbilla. Esa perfección, ese permanente desafío. Esa es la mujer de la que sigo enamorado después de tantos años. ¡Qué frustración!


(1).- En los años 70, yo vivia cerca del hace muchos años desaparecido cine Goya. Era un cine pequeño, que en Gijón servía como cine de reestreno de películas de éxito dedicadas a un público infantil y juvenil. Luego, a finales de los 70, poco antes de su definitiva desaparición, tendría un breve periodo en que acogió al efímero cine "S", aprovechando quizás su ubicación cercana a algun conocido prostíbulo gijonés.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¡DESACREDITADOS!


Y ¿cuál es el crédito que les queda a todos estos personajes (conocidos dirigentes del partido único PPPSOE)?
¿No es sonrojante que sigan escenificando la ficción de sus irreconciliables diferencias cuando, sin tapujos ya, se muestran de acuerdo en lo fundamental, dar un golpe de estado, y abolir “de facto” la Constitución del 78 instaurando un régimen de “partido único” en la práctica?
¿Con qué “cuajo” pueden seguir manteniendo sus diferencias en la campaña electoral que se avecina, la más anodina de la breve Historia de la monarquía constitucional (1978-2011) –aún así el periodo democrático más largo de la Historia de España-?
Y por qué suerte de maldición, en España el sistema democrático no acaba de cuajar (si el anterior intento, la II República duró apenas cinco años, al menos este ha durado 23, aunque para acabar de la misma manera, sucumbiendo ante un golpe de estado, si bien, al menos, este incruento, de momento).

Habrá a quien le parezca esta entrada un delirio o una tremenda exageración, pero cuando las formas se pierden y se deja a un país entero en manos de los especuladores yo, al menos, reclamo el derecho al pataleo.
Poco más nos queda, me temo

viernes, 2 de septiembre de 2011

¡GOLPE DE ESTADO!

Pues sí, este viernes 2 de septiembre de 2011 pasará definitivamente a la Historia como un día trágico para la democracia española: las élites políticas de este país (lo que definitivamente podemos llamar ya, el partido único PPPSOE) han aprobado “de urgencia” una infamante reforma de la Constitución, de espaldas a los ciudadanos a quienes supuestamente representan, y saltándose el procedimiento que la misma Constitución implementa para su eventual reforma. De tal modo que, si el Tribunal Constitucial no atiende al recurso que va a plantear IU, estaremos ante la consumación de un auténtico golpe de estado, perpetrado esta vez por las élites políticas y económicas contra su propio pueblo. Y esta vez, a diferencia del golpe frustrado del 81, esta nauseabunda maniobra (que, a mi juicio, pone fin a la democracia española tal como la conocíamos) no surge de siniestros complots a espaldas de la ciudadanía, si no que se ha venido ejecutando “delante de nuestras narices”. Si los españoles lo permitimos, no tendremos perdón. Urge que los ciudadanos salgan a la calle, y detengan esta tropelía.
Porque esta "reforma" es, ante todo una claudicación. Hoy esos misteriosos "mercados" que dominan la economía mundial, nos exigen que renunciemos en la Constitución al marco de protección social del que veníamos disfrutando, y mañana, libres ya de cualquier cortapisa, podrán exigirnos cualquier cosa, desde que limitemos la libertad de expresión hasta que, como decía Woody Allen en su desternillante parodia de las "dictaduras bananeras" ("Bananas", 1971), nos vistamos obligatoriamente con los calzoncillos por encima de los pantalones.
Así que, reitero, este momento trágico para España:

¡A la calle! Detengamos este despropósito. Nos va, no sólo la dignidad, si no la propia vida en ello

miércoles, 24 de agosto de 2011

¡A LA CALLE, QUE YA ES HORA!




Parece que los dos grandes partidos que sustentan esa ficción que llamamos democracia (ficción que sólo es posible porque los ciudadanos lo consentimos) se han puesto de acuerdo, superando sus diferencias aparentemente irreconciliables. Y lo hacen para burlarse de nosotros; para saltarse “a la torera” sus propios principios (los de la Constitución) e implementar una reforma constitucional “por la puerta de atrás”.
Si prosperan las desquiciadas ideas de estos botarates, se reformará la Constitución sin consultarnos, saltándose el complejo proceso diseñado sabiamente por los constituyentes para ello. Sí, estamos ante un auténtico intento de golpe de estado. El segundo, tras el “tejerazo” del 81, al que se enfrenta nuestra ahora ya no tan joven democracia. Y no es esta vez el enloquecido disparate de un ridículo guardia civil de bigotón y pistola en ristre, si no una meditada conspiración de las élites políticas y económicas contra su pueblo.
Veamos, los constituyentes habían “blindado” la Constitución del 78 de tal modo que, sólo reproduciendo el amplísimo consenso nacional que permitió ponerla en marcha, y con la aquiescencia del pueblo soberano (mayoría de 3/5 del parlamento saliente, disolución de las Cortes, R-E-F-E-R-E-N-D-U-M sobre el nuevo texto propuesto, elecciones generales, nueva mayoría de 3/5 del parlamento entrante) era posible realizar las transcendentales modificaciones en nuestro ordenamiento supremo que ahora se pretenden “transformar” mediante el “coladero” de un simple decreto.
¿Por qué? Me pregunto “a lo Mourinho”. Pues porque, sin duda, estos sinvergüenzas que se han apropiado de la voluntad nacional, estas castas políticas y económicas que se han erigido en nuestros portavoces (con nuestro implícito consentimiento, es cierto) temen, con razón que, de respetar escrupulosamente la legalidad, y convocarnos a un referéndum, el resultado no les fuese favorable.
Desprestigiados ante la ciudadanía (como consecuencia de sus propios actos) la casta de políticos profesionales que nos gobierna teme (con razón) que sometidos sus indecentes manejos a la máxima expresión de la democracia (las urnas descarnadas del referéndum) los ciudadanos, hartos de sus manejos, los mandemos a todos al paro (como ya sucedió en la envidiable Islandia, por ejemplo).
Este atentado a nuestros más elementales derechos NO debe pasar desapercibido (como sus impulsores sibilinamente pretenden). Rebosa todos los límites. Los indignados (“perro-flautas” nos llaman) venimos saliendo a la calle en defensa de una DEMOCRACIA liberada del grupo de “trileros” que la tiene secuestrada, de una DEMOCRACIA REAL, debemos tomar las calles en defensa, no de ninguna utopía, si no, simplemente, del estado de derecho, y la legalidad vigente.

Porque si nos callamos y dejamos seguir adelante este pacto vergonzoso urdido a nuestras espaldas, la misma democracia española estará herida de muerte.
No nos callemos. No nos dejemos engañar una vez más.
Salvemos nuestra Democracia. Por eso, parafraseando el un tanto demagógico poema de Gabriel Celaya:

¡A la calle, que ya es hora!

viernes, 24 de junio de 2011

ERIKA




No tengo la suerte de mi amigo Jesús (http://lepoinconneur.blogspot.com/) de que tras haber contactado con ella, se haya dignado a publicar una entrada en mi blog. No (1); pero hace bastante que, pornógrafo confeso como soy, estimo que el porno será femenino, o se convertirá inexorablemente en un género abocado a languidecer envuelto en el aburridísimo “mete-saca” de diseño y consumo rápido que, en realidad, ya es hace bastante.

Lejos quedan los tiempos de los pioneros, en los que el género sí aprovechaba todo su potencial subversivo y no se conformaba con el cansino entrar y salir de pollas en coños, culminado con los inevitables orgasmos en forma de mareas de semen.

Lejos quedan los hermanos Mitchell o el gran Gerard Damiano, que perturbaban la moral tradicional con altas dosis de descaro, inteligencia y buen humor. Narrando. Contando historias. Algo que ha desaparecido del porno de consumo rápido que se hace ahora y que, en realidad, sólo se experimentó en los albores del género (en los años 70 y 80 del pasado siglo). Después, la progresiva popularización de medios audiovisuales (video, DVD…) acabó, paradójicamente, con cualquier atisbo de creatividad en el género.

En realidad, por desgracia, muy pocas mujeres se han atrevido a “internarse” en este género: La lejanísima pionera Leontine Sagan (“Muchachas de uniforme”, 1931); y luego, en la primigenia y dorada época para el género las excéntricas norteamericanas Gail Palmer o Anna Riva;o la porno-star, divulgadora sexual y militante feminista, la estupenda Annie Sprinkle, o Sharon McNight, que colaboró con los míticos hermanos Mitchell en la muy estimulante joya del género “Tras la puerta verde 2”; también la antigua “porno-star” neoyorkina Candida Royalle.
Y,  por supuesto, esta sueca que nos ocupa, afincada desde hace tiempo en Barcelona, Erika Lust (1977- ) que es, a día de hoy la más brillante directora que se ha internado en el llamado “cine para adultos”. Licenciada en Ciencias Políticas (y especializada en Feminismo) por la Universidad de Lund, se estableció en Barcelona hacia el año 2000. Interesada por la representación de la sexualidad femenina en imágenes se decidió a plasmar sus inquietudes a través del cine; fundó su propia productora, “Lust Films”, y a través de ella nos ha regalado a los aficionados al género un puñado de películas (dada su juventud, todavía pocas) que dignifican el género, renovando sus estilemas más reiterados y proporcionándonos una visión nítidamente femenina de la sexualidad y su representación en imágenes.

Recopiló 5 de sus mediometrajes en el estupendo largo “Cinco historias para ellas”, consiguiendo un largometraje sorprendente y revolucionario, una joya sin parangón en el género desde los añorados tiempos de los Mitchell y Damiano. “Cinco historias para ellas” (2007) es un largometraje sorprendente, una bocanada de aire fresco en un género languideciente y cada vez más abocado a la reiteración y el aburrimiento. Es el deseo femenino el objeto del film. Como, prácticamente no lo había sido jamás en el género. En sus 5 historias, Erika toma a la mujer (una mujer moderna y desinhibida) como el centro de sus imágenes. Es una mujer deseante, con iniciativas; una mujer, en definitiva, que no quiere ser simplemente el objeto sexual de los hombres. Con capacidad de desear, y exigir lo que le gusta a sus parejas. Una mujer capaz de imponer su sexualidad. La mujer del siglo XXI, en suma.

Pero, a mi juicio, lo mejor de Erika Lust, donde llega a su plenitud creadora, es su breve film de apenas 35 minutos, “Lust love life” (puede traducirse como "vida de amor y lujuria"): ¿Un mediometraje? ¿Un cortometraje? Da igual. El caso es que en esta breve sucesión de imágenes, acompañadas de la sugerente música de "Iris Aneas", "Tulsa", "First Aid Kit", "Le Pianc", "Mujeres" y "Havalina", grupos que se mueven entre el “post-punk”, el “Indie-rock” y el “garage-punk” el cine de Lust llega a su plenitud expresiva. En este extraordinario film (que es aconsejable ver siempre procurando tener una mano libre, como decía la promoción de la tristemente desaparecida colección de literatura erótica "La sonrisa vertical" –a mi, por lo menos, me causó una excitación como muy pocas películas han conseguido-) Erika prescinde de algunos de los estilemas más recurrentes del porno (la “ortopédica” filmación de la “corrida” final, que obliga a interrumpir el clímax del orgasmo haciendo salir la polla del coño en el momento culminante para que la eyaculación pueda explicitarse) . Emplear la elipsis y no mostrarlo hace más realista el coito filmado, y permite centrarse en los rostros, los gemidos, y paradójicamente contribuye a que el espectador se “crea” la función y se excite, a su vez, más (tengo que confesar que en mi caso, este efecto se consiguió plenamente).

La película encadena tres historias breves: En “Live” (vida), Yoha Gálvez tiene un estupendo regalo de cumpleaños para su “chico” (interpretado por Leo Gálvez): está embarazada (y, por supuesto, eso es algo digno de celebrarse con un polvo antológico); en “Love” (amor), Bel Gris y Michelle Blanch, dan vida a una pareja en ella (Michelle) es aparentemente bastante mayor que él (Aleix), pero ambos saben dar rienda a sus pasiones como nadie, a pesar que conocen lo efímero que es amor por definición; y, finalmente, en “Lust” (lujuria, quizás la más excitante de las tres partes) Lara Tinelli es llevada literalmente al cielo de los placeres por su desinhibida y estupenda masajista (Lola Fellini, y es que hay apellidos que son toda una premonición). El juego casi abstracto de curvas y contra-curvas (pechos, nalgas, muslos, brazos…), las humedades (las cremas y aceites profusamente empleados en el masaje), el movimiento suave y relajante, la música, los gemidos me condujeron a una inmediata erección que acabó como podéis imaginar (yo, como Erika, también prefiero emplear la elipsis). Para qué ser redundantes…





(1).- En la residencia donde vivo, se produce una sibilina (y estúpida) censura: A pesar de que aquí no hay menores de edad, los gestores de la Residencia (COCEMFE), se preocupan de que nuestra buena salud “moral” y a través del Wi-fi que ellos gestionan, (y que es imprescindible para el acceso a Internet), se ha bloqueado el acceso a determinadas páginas que puedan perjudicar nuestra intachable rectitud moral (entre ellas, y por desgracia para mi, el blog de esta maravillosa mujer de la que modestamente me ocupo (http://erikalust.blogspot.com/).
Aquí os lo dejo, pues lejos de la siempre absurda censura, seguro tendréis más suerte que yo.

jueves, 2 de junio de 2011

¿A ISLANDIA?

Siempre es una posibilidad. Si, como es previsible (el tiempo, el cansancio, la humana tendencia a desistir de lo iniciado…juegan en su contra) las ilusionantes movilizaciones del 15- m acaban por decaer, siempre nos quedará Islandia, ese pequeño país que ha hecho de la dignidad su lema.


Sí, a pesar de la chillona voz de Björk, a pesar del frío extremo, a pesar de los volcanes de hermoso nombre impronunciable que yo sí sabía pronunciar, "Edjajallajokull", a los indignados siempre nos quedará la posibilidad del exilio en Islandia, que ha puesto en busca y captura a los golfos que arruinaron el país, y que, desoyendo a los ilegítimos poderes que lo exigían se ha negado a pagar lo que esos mismos sinvergüenzas dejaron a deber a holandeses y británicos, poniendo en riesgo su hipotética adhesión a la Unión Europea. ¿Importará mucho?

martes, 31 de mayo de 2011

OTRO DRY MARTINI, POR FAVOR

 
Aunque esa mezcla perfecta de vermouth, ginebra y hielo (con unas imprescindibles gotas de angostura, que no se nos olviden nunca) mas su imprescindible aceituna, convenientemente mezclado y agitado es un cóctel delicioso, los dry a los que me refiero son los del movimiento Democracia Real Ya, que han conseguido movilizar a miles de jóvenes (y no tan jóvenes) para tomar las plazas de España, en un movimiento que ha conseguido despertar a la adormecida sociedad española, sembrando esperanzas por doquier.




Así que, desde este modesto rincón de la bloggosfera yo también pido:

                                       
                                   “Otro Dry Martini, por favor”



Porque nuestra sociedad necesita una auténtica borrachera de “Dry Martinis”, y “que nos quiten lo bailao”.

lunes, 30 de mayo de 2011

FELIP PUIG, ESE HOMBRE

No se muy bien por qué, pero nunca he “podido” con este hombre. Desde que lo conocí siento por él una aversión que casi puede calificarse de irracional. Resulta que ahora es el Conseller de Interior de la Generalitat y, por lo tanto, responsable del brutal desalojo de los “acampados” del 15 – M en Barcelona.


Por supuesto, no me sorprendió. No sabía quién era el “Conseller” del nuevo gobierno convergente, pero cuando vi a mi viejo “amigo” justificar lo injustificable (una carga de aguerridos policías –que en Cataluña se llaman Mossos, qué más da- contra decenas de manifestantes pacíficos, que no oponían resistencia) digamos que ratifiqué (y cargué de razones) la (mala) opinión que ya tenía de él.

Sin embargo, al “amigo” Puig el azar, que todo lo gobierna, le ha “echado un cable”, vaya por dios: coincidiendo con estos deplorables hechos el Fútbol Club Barcelona ganaba en Wembley (1) su cuarta copa de Europa desplegando, además, según dicen los entendidos, un fútbol imperial. Y la barrabasada de Puig ha quedado sepultada en los periódicos por el merecido triunfo futbolístico. ¡Qué se le va a hacer!

Y es que ya lo sabían los romanos, para manejar a los pueblos:
                                          “Pan y Circo”





(1).- No quisiera parecer demagógico pero, por cierto, obsérvese diferencia entre los vándalos que festejaron el triunfo futbolístico con su estilo inconfundible (altercados y salvajismo) y los pacíficos y cívicos “acampados” del 15 – M desalojados, a su vez, por otros “vándalos” disfrazados de policías.

viernes, 20 de mayo de 2011

YO TAMBIÉN SOY UN "PERRO-FLAUTA"

En Intereconomía, en una de sus “equilibradas” tertulias, alguien denomina los manifestantes de la “Puerta del Sol” con el pretendidamente infamante epíteto de “perro-flautas”.


Pues bien, entonces yo también me considero un “perro-flauta”. Y a mucha honra.

¡Ojala el domingo los “perro-flautas” nos multipliquemos como esporas!

viernes, 13 de mayo de 2011

NUEVOS RETRATOS DE LA "LEPROSERÍA": PENÉLOPE

Penélope es muy alta. Delgada, desgarbada. Avanza por el pasillo entre dos auxiliares como si fuese una detenida de la Guardia Civil. “Ooigaaa”, grita con voz monótona. La cantinela de siempre. Camina a trompicones, sin seguridad. Últimamente, además, le ha dado por sonreírme, ¿con picardía? ¿Quién sabe lo que pasará por esa cabeza? ¿Cómo tejerá y destejerá su mente la tela, mientras espera un Ulises que nunca llegará?
Hoy era su cumpleaños. ¿Cuántos te caen, Pe? le preguntaron. 22 respondió un poco dubitativa. ¿22? ¿No te estarás quitando algún año, presumidilla? Sonrió enigmáticamente.


Al poco llegó la tarta. Sobre ella un 3 y un 4 certificaban, sin dejar ningún resquicio a la duda, su verdadera edad.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LA CHICA DEL GIMNASIO

Quizás porque no sea una belleza excepcional, me atrae. Es moderadamente alta y con curvas pronunciadas. Y su minusvalía le confiere ese punto de fragilidad que, en contraste con su porte inicialmente "recio", me la hace aún más atractiva. Cuando llegué al gimnasio su “fisio” la tenía contra la pared, y se agachaba delante de ella sujetándole las caderas. Una imagen demasiado perturbadora para mí. Le hacía presionar con los glúteos la pared. Ya digo, demasiado perturbador para mi mente calenturienta. Luego trajo los enormes balones para que ejercitara el equilibrio. Pero, por falta de espacio, se fueron al otro extremo del gimnasio. Y, a esa distancia, sólo podía intuir ejercicios cada vez más “interesantes”. Echada “boca abajo” sobre el gigantesco balón, fortalecía su pelvis. Ya digo que esto ya no lo veía bien. Sólo “por porciones”. Mi imaginación tenía que completarla escena. También las órdenes que oía de la “fisio": “echa la pelvis adelante”, “abre la piernas”, “contrae ese músculo”. En resumen, que me lo estaba pasando bien en el gimnasio, cuando mi “maquinita” pitó. “Hala, acabaste por hoy” me dijo mi “fisio” mientras me liberaba de los cables de la máquina.


Y ella estaba demasiado lejos (al otro extremo del gimnasio) y ni siquiera me pude despedir cuando marché.

Como siempre.

sábado, 30 de abril de 2011

JUAN PABLO II ¿TE QUIERE TODO EL MUNDO?

A pesar de estar bautizado, yo no me considero católico. Y es que en 1965 el bautizo era prácticamente una obligación. Y, aunque apostatar, siempre es una posibilidad, las dificultades que la iglesia católica pone para ello, acaban siendo disuasorias.


Sin embargo, la inminente canonización del Papa Wojtyla, no deja de escandalizarme. Con razón me dirán “y si tu no eres católico, a ti qué te importa…”.

Veamos las acepciones de “santo” en el Diccionario de la RAE: “de especial virtud y ejemplo”; “Perfecto y libre de toda culpa”; “Que trae al hombre especial provecho” ¿Les parece que en alguna de estas definiciones puede acogerse a un genocida que antepuso su radical intolerancia y sus montañas de prejuicios a la salud de miles de sus fieles, condenando el uso del preservativo, el medio más eficaz para prevenir el SIDA? ¿Les parece que el amigo y protector del sacerdote mexicano Marcial Maciel, un siniestro personaje, reconocido corrupto y pederasta, puede entrar dentro de esos parámetros de “santidad”?

La inminente canonización de Wojtyla parece más una burla sangrienta; un sarcasmo cruel. Hagan los católicos lo que les parezca, desprestígiense lo que crean conveniente, pero desde fuera de esa “cofradía”, la santificación de un genocida corrupto se antoja una broma cruel y de mal gusto.

En fin, allá ellos.

Obviamente, no formo parte de la "grey" que "inventó" el "slogan" que da título a esta entrada, y mi respusta es  NO, yo al menos no aprecio demasiaso al nuevo "Beato", para mi uno de los personajes más siniestros del siglo XX.



Wojtyla con su "amigo" Pinochet. ¿Beatificará Ratziinger también al dictador chileno?

viernes, 22 de abril de 2011

LA BELLEZA

Alison Lepper


La belleza es relativa. Bueno, al contrario que Ratzinger, soy de los que piensan que todo es relativo en realidad, que no hay verdades ni principios absolutos.

Les presento a la que me parece la mujer más hermosa del universo. Sí, no es la sin par Ava Gardner, es esta preciosa señora de arriba.

Alison Lepper es pintora. Sólo conozco vagamente su pintura, así que no puedo utilizar mis conocimientos de historiador del Arte (aunque creo que se mueve en una especie de neo-impresionismo bastante interesante) para juzgarla como merece. Pero sí conozco, más o menos, su trayectoria vital.

Alison nació sin brazos, y con las piernas considerablemente acortadas debido a una extraña enfermedad genética llamada focomelia. Su madre la rechazó, y traspasó la crianza de la niña a la asistencia pública.

Desde niña, Alison, mostró su carácter “corajudo” y luchador (se negaba a utilizar las prótesis que la sanidad pública se empeñaba en implantarle por inmanejables, engorrosas y, para ella, inútiles; prefería asumir su diferencia y arreglarse como podía) demostrando una alta autoestima que le envidio. Desde bien pequeña aprendió a pintar con la boca. Y a los 19 años se fue de su Sussex natal a Londres donde seguiría cursos en el Art College durante un año, y luego en el Hammersmith College, hasta que en 1994 se diplomó en Bellas Artes por la Universidad de Brighton.

Pero no fue ese el mayor reto de su vida (vivir sola en Londres, estudiar en la Universidad...), si no unos años después, quedarse embarazada y tener un hijo. Porque Alison siempre estuvo orgullosa de su sexualidad. No le importó posar para que el escultor Marc Quinn la inmortalizase desnuda y embarazada de 8 meses, en una imponente escultura que se levantó entre 2004 y 2005 en Trafalgar Squire, y que fue todo un aldabonazo a la “anoréxica” estética imperante y a lo “políticamente correcto”.


                                    La escultura de Marc Quinn, frente a la National Gallery en Trafalgar Squire

A los que seguís esta bitácora no os extrañará, pues, que Koolau incluya a Alison Lepper,artista,librepensadora y minusválida, en el no tan reducido grupo de sus mujeres preferidas (1)



(1).- Ver entrada del 4 de febrero de 2010, titulada "Dos años en la "Leprosería""

jueves, 21 de abril de 2011

RAQUEL

¿Laura?





A Enrique Anderson Imbert, genial autor del prodigioso relato breve "Sabor a pintura de labios"



Raquel es mi mejor amiga. A pesar de que como el arquitecto brasileño amo las curvas (y en el cuerpo de Raquel –delgada, estilizada, rectilínea, elegante- las curvas no abundan) confieso que estuve enamorado de ella, hasta que me di cuenta que era mucha mujer para mí. Desde entonces vuelve a ser mi mejor amiga. Yo le cuento todo y ella me cuenta lo que le parece. Es cierto, parece un “trato” desigual, y más teniendo en cuenta que la vida de Raquel es mucho más interesante que la mía. Pero a mí siempre me gustó imaginar…

Raquel suele repetir que ella “es curiosa lo que más”. Y esa admirable cualidad es cierta. A Raquel le gusta investigar. Indagar nuevas posibilidades. En eso no nos parecemos, porque yo soy cobarde y poco decidido, y aunque me gustaría parecerme a ella, sencillamente no me atrevo.
Supongo que esa, la curiosidad, es la razón principal que hace dos años la impulsó a acostarse conmigo. También cierto cariño, espero.

Ahora Raquel ha cambiado el objeto de su insaciable curiosidad. Una vez que sabe cómo es el sexo en silla de ruedas, se ha lanzado a indagar sobre el amor homosexual. Y me parece muy bien (aunque esto sea, a todos los efectos, completamente irrelevante). Lo digo sin saberlo seguro. Hasta el momento sólo me lo ha insinuado (Raquel relata sus historias como una nueva Scherezade. Siempre te deja con ganas de saber más..., de saber cómo continúa la historia).

Pero como Raquel es MI personaje, y como este es un relato de ficción, me atrevo a contarlo sin prevención alguna.

Ahora imagino. Imagino a Raquel, que inexperta en el amor lésbico, se dispone nerviosa a mantener su primera relación homosexual. La elegida es una chica muy joven. Desde luego mucho más joven que ella. Una ninfa no muy alta ni muy baja, menuda, de tez y cabello claros (bueno, eso antes de raparse "al cero", lo que le proporciona un "extra" de ambiguedad, que a Raquel la excita enormemente). Y una sonrisa...Y ojos verdísimos, como esmeraldas. Pero, a pesar de su extrema juventud, con mucha más experiencia que Raquel en el amor entre mujeres. Pongamos que se llama Laura.

Pues bien, una calurosa noche meridional, el calor y el alcohol, incitan al amor. Laura, sentada, contempla a Raquel mientras baila delante de ella en la discoteca. Contempla, mientras sus labios degustan  morosamente una copa más, su espalda primorosa. E intenta adivinar cómo será ese culo perfecto cuyas caderas ahora se mueven sinuosas, una vez la despoje del pantalón y las bragas. Se imagina la delicia del sabor de la carne de esas nalgas excelsas. Y es que el culo de Raquel siempre causó admiración general (yo que, por un breve instante, pude tenerlo a mi alcance, puedo dar fe de ello). Raquel está nerviosa, excitada. Pero se ha fijado en Laura (tan joven, tan dulce, tan hermosa) y se ha dicho, ¿por qué no? Y ese baile no es casual.Raquel sabe cómo seducir, y aunque nunca lo ha hecho con otra mujer, tampoco tiene por qué ser tan diferente.

Cuando conoció a Laura la mañana anterior, enseguida simpatizó con ella. Le “echó el ojo”, se podría decir. Le encantó su conversación, su desparpajo “andaluz”, su alegría. Esa noche, para su sorpresa, se masturbó pensando en ella. Nunca lo hubiese creído. La primera vez con una mujer. Y tan joven…

Así que el “por qué no” se instaló en su cerebro con más facilidad de la que esperaba. Al día siguiente no se quitaba a Laura de la cabeza. Y ya hemos dicho que Raquel no es mujer de dejar las cosas a medias. “Tengo que conquistarla” se dijo. Y de pronto notó cómo el pánico la comenzaba a atenazar. No sabía nada de relaciones entre mujeres, y, por primera vez en su vida, el miedo se apoderó de ella. Aunque había observado que a la grácil Laura no parecía serle indiferente del todo, no la abandonaban los temores “¿Y si no le gusto? ¿Y si le resulto demasiado mayor?

Cuando a la noche siguiente, y tras ingerir unos cuantos “mojitos” para darse ánimo, sonó en la discoteca la “lambada” (la versión original de finales de los 80, la que recordaba de su juventud, no la nueva aderezada por el inevitable “chunda-chunda”) vio su oportunidad, y con la agilidad de la pantera que llevaba dentro, interrumpió de súbito su charla con Laura y Ana (la amiga lesbiana que, sin premeditación, la estaba introduciendo en ese mundo) y, ni corta ni perezosa, dejándose llevar por la música de su juventud, comenzó a moverse como sólo ella sabía. Notaba que la mirada de Laura, clavada en su culo, la traspasaba. Por un momento pensó que los ojos de Laura eran su lengua que dibujaba la senda entre sus nalgas. Y cuanto más bailaba más se excitaba. Y ese calor meridional del sur de la meseta… Dios, cómo la deseaba.
De pronto cesó la música, Raquel se dio la vuelta y se encontró con los ojos verdes de Laura clavados en su cuerpo. Sus cabezas estaban muy cerca. Laura atrajo a la de Raquel haca sí, y le besó los labios. Fue un beso muy dulce. Pero Raquel ya estaba excitada y húmeda.
Luego, Raquel, apenas le salían las palabras, invitó a Laura a subir a su habitación del hostal.
La compartía con Ana, pero esta ya le había dicho que no iba a aparecer por allí en toda la noche. Que tenía otras ocupaciones. Que la perdonase.

“¿Qué te parece, Laura, la disculpamos?” dijo Raquel, mientras precedida por su nueva amiga, cerraba tras ambas la puerta de la habitación.

jueves, 14 de abril de 2011

LO QUE SE AVECINA

Uno de los indiscutibles logros del ya agonizante mandato de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido la regeneración de Radio Televisión Española. Es un mérito que no se le puede negar. Con valentía innegable consiguió separar a la radio y a la televisión pública del férreo control del gobierno de turno, privándose, contra la opinión de muchos “próceres” de su propio partido, de un formidable instrumento de propaganda.


Yo creía que este cambio iba a ser irreversible, pero observo preocupantes movimientos al respecto. Pese a la probada ecuanimidad de los informativos de la tv pública en los últimos tiempos, el PP parece no estar conforme. El senador valenciano José María Chiquillo así lo ha puesto de manifiesto en interpelación parlamentaria en la que, contra toda evidencia, se queja del trato, según él “infamante” que los informativos de la cadena pública regalan al PP. Ya habían adelantado que el actual modelo de tv sin publicidad es insostenible. Que pequeños bloques publicitarios serán necesarios para financiar la televisión. Si, como parece, ganan las elecciones de 2012, preparémonos para que la publicidad vuelva a hacerse dueña de la parrilla de RTVE. Pero esto no es lo más preocupante. Lo peor puede ser el regreso de unos informativos “de partido” en manos, pongamos por caso, de María Dolores de Cospedal. Como diría Miguel Ángel Aguilar, “Atentos…”

14 DE ABRIL



Hoy se cumplen 80 años de la proclamación de la II República española. Fue, a la postre, un periodo muy breve, demasiado breve, pero, sin duda, fue uno de esos momentos verdaderamente ilusionantes de la Historia, violentamente truncado por el golpe de Estado del posterior dictador Franco. Como las actuales revoluciones del mundo árabe, como el 25 de abril portugués, la frustrada República española, llegó en medio de un enorme, imparable caudal de ilusión. Pero también en un mundo (los años 30) especialmente convulso.


Siempre he creído que la Democracia sólo cobraba pleno sentido en un régimen republicano. Monarquía y Democracia son por definición incompatibles. Las llamadas monarquías constitucionales (como la nuestra) estarán siempre contaminadas por lo que yo llamo “estigma de Lampedusa” (por la genial frase de Don Fabrizio en “El Gatopardo”, “algo tiene que cambiar para que todo siga igual”), por el posibilismo y la resignación. No importa demasiado, es cierto (nuestros vecinos portugueses escogieron el camino de la revolución y la República para superar decenios de una dictadura similar a la que sufrimos los españoles, y hoy no se nota demasiado el distinto camino elegido.Sólo, o nada menos, parece una cuestión de dignidad Histórica).



La fecha queda como la de otra derrota. Sólo así puede entenderse para los que creemos que no hay seres humanos intrínsecamente superiores a otros en razón de su cuna, los que nos seguimos sintiendo Republicanos.



Salud y República, amigos

martes, 5 de abril de 2011

NOSTALGIAS (UNA FOTO ANTIGUA)

                                           A Montse, sin cuya colaboración no hubiese podido publicar esta foto


Esta foto, cuyos colores aparecen apagados por el paso del tiempo, me la cedió mi amiga Paula. A Paula la conocí en un taller de relato que cursé hará 4 o 5 años en la Universidad Popular de Gijón. Charlando con ella de lo uno y de lo otro, descubrimos que, en realidad nos conocíamos desde hace aproximadamente 40 años, cuando ambos coincidimos en una pequeña academia que dos jóvenes maestras (Charo y Genma) habían montado mientras intentaban superar las oposiciones a la enseñanza pública. A Paula, en esa academia, la conocía como Susana (ante mi sorpresa me revelaría después en el taller su nombre completo, según ella, de “culebrón” venezolano, Paula Susana)


Pues bien, Susana es la guapísima niña, un tanto pelirroja, situada en la esquina izquierda de la tercera fila, con un vestido estampado y sobre él, chaqueta gris. En la esquina derecha, al lado del, por aquel entonces, inevitable retrato del dictador Franco, y del no menos inevitable crucifijo, estoy yo, con llamativo jersey rojo, gafas recién estrenadas (se me descubrió la miopía a los 8 años) e inconfundible cara de “pinín”. Entre Susana y yo, están los hermanos Ramón (que de aquella era mi mejor amigo) y José.

El arrasador paso del tiempo hace que no recuerde el nombre de la mayoría de los niños de la foto. Sólo a Elena (la mejor amiga de Susana, la niña con vestido blanco de la primera fila) y a su hermano pequeño Julio (uno de los dos “querubines”, ahora mismo no recuerdo cuál, que aparecen semi-agachados en primerísima fila).

No recuerdo qué buscaba mi mirada miope y esquiva, pero es probable que a Susana, de quien estaba secretamente “enamoradillo”. Quizás fuese el primero de una larguísima lista de amores imposibles.

Superado ese curso (casi seguro, 4º de E.G.B.) nuestros caminos se separaron: conseguimos la ansiada plaza en un colegio público (nacional, se llamaba en aquella época) e iniciamos una larga andadura en la disparatada, castradora y frustrante enseñanza segregada (los chicos con los chicos; las chicas con las chicas) pavoroso horror, afortunadamente ya superado en la enseñanza española.

Y no nos volvimos a ver, hasta que coincidimos en el referido taller literario. Y hasta que los caprichosos caminos de la conversación no nos llevaron hasta nuestras respectivas infancias, y al hecho incuestionable que habíamos coincidido en la misma academia, que esta nueva Paula, una mujer culta, inteligente y muy interesante, tenía un hermoso nombre compuesto, Paula Susana, sólo entonces pude establecer que esta Paula era aquella Susana, cuyo lejano recuerdo aún permanecía instalado en algún rincón de mi memoria.

Así que, aunque tanto Paula como Susana, me advirtieron que declinaban toda responsabilidad en la publicación de esta vieja fotografía, yo, en un ejercicio de pura nostalgia (y cierto exhibicionismo, a qué negarlo), aquí os la dejo. Y espero la condescendencia de los retratados. ¡Tampoco éramos unos niños tan feos!




Como veis, gracias a mi amiga Montse (brillante fotógrafa, e hija de otra gran amiga mía -a la que hace mucho tiempo, dediqué una entrada en este mismo blog, "La Emperatriz del Infanzón" , ver entrada del mismo título de abril de 2007- he podido colgar la foto en cuestión)
Gracias, Montse, eres un Sol

sábado, 2 de abril de 2011

LA NO LEGALIZACIÓN DE "SORTU": HACIÉNDONOS TRAMPA A NOSOTROS MISMOS

Le pedíamos a la mal llamada “izquierda abertzale” un desmarque radical e inequívoco de ETA. La “marca” presuntamente sucesora de Batasuna ahora se hace llamar “Sortu” (Amanecer, en traducción apresurada). Con los precedentes de los sucesivos engaños del entorno de ETA, toda prevención es poca, es cierto. Pero también lo es que Sortu ha condenado, por primera vez, sin ambigüedades ni “medias tintas” a ETA. A su pasado y a su hipotético futuro.


Cierto es que la derrota de ETA parece próxima. Y en esa presumible derrota ha tenido mucho que ver la “ley de partidos” cuya eficacia y conveniencia algunos (y aquí tengo que entonar el “mea culpa”) poníamos en duda. Nos equivocábamos. Ese “atajo” que a algunos nos repugnaba se ha revelado como un instrumento eficaz y no ha lesionado gravemente el fundamento mismo del estado de derecho. Por eso, porque ETA ya está derrotada en la práctica, porque si le pedimos a “Sortu” que se desmarque radicalmente de los terroristas, no podemos exigirle a la vez que vuelva a ser ETA y se rinda. Naturalmente que el objetivo de los llamados “demócratas” es que ETA desaparezca, pero ¿qué puede hacer “Sortu” para ello? Si le exigimos, justamente, el desmarque de ETA, difícilmente le podemos exigir a la vez que vuelva a convertirse en banda terrorista y se disuelva. Es una situación esquizofrénica.

Argumenta la fiscalía que “Sortu”, aún condenando el pasado, el presente y el hipotético futuro de ETA, no ha acreditado suficientemente su ruptura con la violencia ¿Cómo se pretende entonces que se substancie esa ruptura?

El “mundo abertzale” (en el que obviamente se integra “Sortu”) tiene un pasado de sangre y violencia.

Para poder participar en las elecciones los llamados “demócratas” les exigíamos a ese mundo “abertzale” la ruptura con la violencia, la condena a ETA. Empujados, entre otras cosas, por la eficacia de la “Ley de partidos”, lo han hecho (por primera vez una organización abertzale ha condenado formalmente a ETA). No dejarles participar supone, simplemente, hacernos trampas a nosotros mismos.

Si hubiésemos extendido ese “celo extremo”, por supuesto que la democracia no hubiese llegado a España. Recordemos que, por ejemplo, el hoy virtualmente “santificado” Adolfo Suárez fue, nada menos, que ministro secretario general del Movimiento (el partido único franquista) nada más fallecer el dictador Franco. Es imposible, y acaso tampoco conveniente, borrar el pasado. Lo mismo ocurre, a mi juicio, con “Sortu”. Porque, aún desapareciendo ETA (¡Ojala!), lo que no va a desaparecer es el mundo “abertzale”. Y “Sortu” parecía un buen mecanismo para que ese mundo, una vez acreditadamente separado de la delincuencia, lo representase en la democracia vasca y española.

Por eso, impedir la participación de “Sortu” en el juego electoral me parece un error, un inmenso error que deja ante ese mundo nuestra credibilidad a la altura de los zapatos.

Aunque como por las razones expuestas en las dos anteriores entradas yo no participaré en próximas elecciones, quería dejar constancia de tamaña incoherencia. Una razón más, aunque no la más importante, para mantenerme alejado de los colegios electorales el próximo 22 de mayo: No me anima demasiado a participar comprobar cómo faltamos, sin sonrojarnos siquiera, a nuestros propios principios.

jueves, 17 de marzo de 2011

CONTRA LA CENSURA (EN TORNO A "A SERBIAN FILM")

Por definición, la censura, amén de perversa, es siempre estúpida. Normalmente consigue, precisamente, los efectos contrarios a los que pretende. Viene esto a cuenta de la “polvareda” levantada por la película “A serbian film”, absurdamente censurada en el festival de Sitges, un festival, para más burla, dedicado supuestamente al cine fantástico.


Pues bien, “A serbian film” es, simplemente una película mediocre que se mueve entre el “gore” y un erotismo convencional y cansino. Sin la polémica, seguro que hubiese pasado completamente desapercibida. A lo mejor es lo que su director, un tal Srdjam Spasojevic, pretendía. Escandalizar a los “escandalizados de siempre”. Tengo que decir que si es así, lo ha conseguido. Yo, por ejemplo, jamás me hubiese tomado la molestia de descargármela y ocupar una porción del disco duro de mi ordenador, si alguien no hubiese levantado tan absurda polémica. Por supuesto, queda fuera de toda duda, jamás hubiese pagado los 6 o 7 euros “de rigor” por la entrada del cine (y si los hubiese pagado, aún estaría lamentando el dinero “tirado”).

“A serbian film”, en su inmensa pequeñez es una película confusa, reiterativa y aburrida, amén de pretenciosa. Su pretendido “mensaje” sobre la lamentable situación de los Balcanes (que es la coartada que esgrime Spasojevic para perpetrar semejante horror) se torna en ininteligible.

Se que Spasojevic pretende horrorizar, bombardeándonos con una cadena de truculencias intensiva, pero a mi simplemente me aburre. Definitivamente Spasojevic no es el Marqués de Sade.

Las desventuras de un actor porno en declive, pierden todo su interés pronto y sólo queda un inmenso vacío. El final del film, que no desvelaré aquí, pretende adscribir la película al género de terror. Y evidentemente, se demuestra que el tal Spasojevic no es precisamente Jacques Tourneur, la sutileza brilla por su ausencia, las elipsis no se utilizan, y la película se sustancia en un abigarrado “querer mostrarlo todo” para enmascarar la nada más absoluta. Ante tanto pretendido horror, la película se te acaba haciendo larguísima (y no lo es especialmente, 104 minutos), los bostezos se suceden y lo único que deseas es que se acabe pronto tu suplicio de espectador engañado.

Sí, definitivamente Spasojevic es un delincuente, pero no contra la pretendida moral pública, si no contra el cine, lo cual es un delito mucho más grave.



Véanla, si les sobran 104 minutos de su vida y no les cuesta dinero. Yo ya les he advertido.

viernes, 11 de marzo de 2011

ANONYMOUS, ¿LA ESPERANZA?


     A mi "peripatética" amiga virtual, Luisa, que en su blog me descubrió esta opción







Un rayo de esperanza se vislumbra en el desolado panorama político actual. Por supuesto, no se trata de ningún nuevo partido. Es, más bien, la materialización de una inquietud, si se quiere, de un estado de ánimo. Es un fenómeno, podríamos decir, transversal, que “recorre” y “sacude” nuestra sociedad intentando “despertarla”.

“Anonymous” no es un partido, ni pretende serlo. Sus intereses son variados, heterogéneos. Su organización, mínima. No tiene ningún plan preestablecido. Sus líneas maestras son la defensa de la libertad de todos los ciudadanos en todos los ámbitos. La denuncia de las injusticias palmarias. Y, entre las libertades, sobre todo, la de expresión, que permite la crítica libre, y abre, en consecuencia, amplios espacios a la “mejora social”. Es necesaria la denuncia de los errores y fallos del sistema social. Sólo conociéndolos podrán implementarse los mecanismos para solucionarlos. La libertad de expresión es el fundamento de una verdadera sociedad democrática.

Uno de los “caballos de batalla” de “Anonymous” ha sido, precisamente,  la cerrada defensa de “Wilkie-leaks” y de su promotor, Julian Assange. Particularmente, no creo que la difusión de esos “cables” revista en sí una importancia crucial (muchos no pasan de simples cotilleos en esencia intrascendentes). Sin embargo, la desproporcionada reacción de los “actores” aludidos (principalmente la CIA y el Departamento de Estado de EE.UU.) nos indican que esas revelaciones sí les han hecho daño, hasta obligarles a una “censura preventiva” (acostumbrados estos organismos al monopolio de la información y la propaganda, “tiemblan” ante la aparición de una competencia ajena a su control). Solución: juzgar a Assange (inventándose, si es preciso, un delito “ad hoc” lo más denigrante posible), retirarlo de la circulación y, así, desalentar a posibles imitadores (“ved lo que os puede pasar por meteros donde no os llaman”).

Otro, la defensa del juez español (azote de corruptos y ex –dictadores varios) Baltasar Garzón. A Garzón se le acusa de “chapucero” en sus Instrucciones, de buscar más el lucimiento personal que impartir auténtica justicia. Cierto que a Garzón (un juez valiente, decidido y “arriesgado”) le gustan más las cámaras de televisión y las primeras páginas de los periódicos que a un tonto un caramelo, como se suele decir; pero también lo es, que es un juez molesto para los poderosos, empeñado en que impere la justicia (si su intervención decidida es casi seguro que uno de los peores genocidas del tormentoso siglo XX, el dictador chileno Augusto Pinochet, habría muerto tranquilamente en su cama sin atisbo de preocupación alguna). A Garzón le corresponde el mérito de haber hecho difíciles, al menos, sus últimos años de vida. Pero Garzón quiso, además, denunciar la colosal corrupción que atravesaba la vida política española. La connivencia entre el mundo de las finanzas (particularmente las empresas constructoras que florecían con el “boom inmobiliario” en el tránsito del siglo XX al XXI) con sectores de la política ávidos de riqueza (el dinero circulaba sin control esos primeros años del nuevo siglo y era difícil resistirse a su flujo “deslumbrador”), la sustanciación de este fenómeno en el “caso Gürtel” que afecta de lleno al primer partido de la oposición en España, han provocado que ese conjunto “viscoso” de poderes (económicos y políticos) se haya sentido amenazado y no dudado en actuar contra él, valiéndose de toda clase de subterfugios legales y la complicidad de algún otro juez rival (1).

Assange y Garzón son sólo dos ejemplos de que el “sistema” no perdona. Aunque el daño que ambos le puedan ocasionar sólo sea, en el mejor de los casos, superficial, los beneficiarios del “actual estado de las cosas”, eso tan indefinible que se ha dado en llamar, “mercados” (y que tienen en las “agencias de calificación de riesgos” –unos organismos de iniciativa privada que se permiten, en virtud de no se sabe qué legitimidad, aleccionar a gobiernos electos, y recomendar determinadas políticas económicas que los gobiernos acaban siguiendo, nadie sabe muy bien por qué, “a pies juntillas”-uno de sus instrumentos más desconcertantemente poderosos) no se permiten ningún resquicio a la crítica. No se lo pueden permitir. Si los ciudadanos abriésemos los ojos y tomásemos el control de nuestras vidas, muchos privilegios “temblarían”.

Y es que la política se mal mueve en un marasmo paralizante. Los ciudadanos tenemos la sensación que nuestro voto no vale para nada, que este mundo globalizado está en manos de fuerzas oscuras, ajenas al control del ciudadano (esa cosa viscosa que se ha dado en llamar, “mercados”). Y, ¿habéis visto a alguno de esos “mercados” presentarse públicamente a las elecciones?, ¿conocéis cuál es su programa político concreto? No. Nadie lo conoce. Los “mercados” poseen un poder descomunal, pero misterioso. A través del Fondo Monetario Internacional, un organismo totalmente ademocrático, a través de “sanedrines” de economistas y creadores de opinión, fuerzas oscuras y ajenas al proceso democrático, ajenas a cualquier control se imponen medidas económicas que, “casualmente” favorecen siempre a los más poderosos.

Así pues, el derecho al voto deviene en una simple aceptación del “actual estado de las cosas”. Votar es irrelevante. Que gobiernen unos, o gobiernen otros es indiferente. Al final, las políticas que se aplicarán serán, en esencia, las mismas con, si acaso, mínimos matices. El sistema de partidos actual se diferencia muy poco del Bizantino (donde había unos “azules” y unos “verdes”, cuya diferenciación se fundamentaba en los colores de las facciones del Hipódromo, que se extendían al gobierno de la vida pública, siempre supeditadas al capricho del Emperador, claro). Así pues, la política denigrada a ficción o juego de entretenimiento no es algo nuevo. Y “que toda la vida es sueño” es una realidad palmaria pero, ¡caramba! molesta darse cuenta de repente de un engaño tan patente.

Convertidas las campañas electorales en simples campañas publicitarias, en el caso español, entre un errático gobierno “superado” por una tremebunda crisis global del neo-capitalismo y acechado por una oposición engolosinada por la cercanía del poder que no duda en usar las armas más demagógicas, que enmascaren la realidad, que la oposición no ofrece, no puede ofrecer ninguna política alternativa real, porque todo el juego político se sustancia en una colosal pantomima en el que “las cartas están marcadas de antemano” y la única alternativa honesta es ser coherente y “no participar en ese juego”.

Si los ciudadanos consiguiésemos con nuestro “no voto”, vaciar las urnas (un gesto tan inútil como el contrario, por otro lado) a lo mejor nos librábamos en un futuro de tanta demagogia electoral y de tanto discurso vacío, lo que no sería pequeña cosa.

En Internet, ese mundo virtual superpuesto al real, cabe, cono ya sabemos, todo, lo bueno, lo malo y lo regular. Pero Internet tiene muy difícil control. Y este es un factor nuevo. Es imposible censurar la Red. El movimiento “Anonymous” ha surgido en Internet. Como decía al principio no es ningún partido político; ni siquiera tiene un programa concreto. Muy concienciado con la defensa a ultranza de la libertad de expresión, carece de programa, siquiera de proyecto. Utilizando la iconografía del comic de Alan Moore "V de vendetta", posteriormente llevado al cine por James McTeague, y protagonizada por la deslumbrante Natalie Portman, los “Anonymous” se multiplican en los más variados eventos. Aunque en no todos los casos estoy de acuerdo con ellos, me “caen bien” y, con mis limitadas posibilidades, me siento muy cercano a ellos. Es más, estos jóvenes “anarcoides”, pero comprometidos con el mundo que les rodea, constituyen hoy la única esperanza visible en el panorama actual; una esperanza difusa, casi inaprensible, pero esperanza al fin y al cabo. Y es el único clavo al que agarrarnos que nos queda.

Por ejemplo, las esperanzadoras revoluciones del mundo árabe, difícilmente se hubiesen producido sin ellos. No se sabe en qué acabarán, pero sí que han “sacudido” de forma, parece irreversible, una parte del planeta que se encontraba particularmente adormecida.



Hoy precisamente se cumplen 7 años de los atentados de Madrid. A ellos siguieron unas horas cruciales en el que el gobierno de aquel entonces intentó perpetrar un colosal (y estúpido) engaño para perpetuarse en el poder. Sin embargo, en aquella ocasión, los ciudadanos no nos dejamos engañar y, contra todo pronóstico, mandamos a los tramposos a la oposición.



Ahora, deberíamos dar un paso más, y dado que la “trampa” se ha generalizado, darles un aviso a todos y, simplemente, no participar en su juego, no votar.



El próximo 22 de mayo, simplemente NO VOTAR. Vaciemos “masivamente” las urnas. Y que se molesten en buscar una explicación.


(1).-El juez Eloy Velasco, sempiterno rival de Garzón

lunes, 7 de marzo de 2011

NO VOTAR

Tengo algo muy claro: no volveré a votar. Yo era votante de Izquierda Unida. Una experiencia personal muy negativa con la Administración (autonómica, en este caso –y casualmente con una Consejería regida por IU, la de Asuntos Sociales en virtud del pacto de gobierno PSOE-IU en Asturias- ya había supuesto para mi una enorme decepción (1)).


Ahora, en la red ha surgido el grupo Anonymous, y me ha ilusionado. No reniego de la política. Como los griegos clásicos, considero al hombre fundamentalmente un animal político. Sí reniego de la imbricación de la política en la economía de mercado, de tal modo que las campañas electorales se han convertido fundamentalmente en un inmenso despliegue publicitario en la que se nos intenta vender, a cambio de nuestro hipotético voto, la nada más absoluta.

Contemplar los discursos de “Pepiño”, Cospedal, Camps (al menos este presunto corrupto podría avergonzarse y aparecer menos en los medios, pero se ve que su rostro es absolutamente pétreo) y, no digamos, los inevitables “amiguitos” Rajoy y Zapatero, fingiendo un permanente enfrentamiento que en realidad no existe, me pone de los nervios.

Convertidos los ciudadanos en simples consumidores, nos queda, al menos, el derecho a no participar en esa pantomima. No nos dejemos engañar. No votemos. Servirá para lo mismo que si lo hiciésemos, para nada; pero, al menos, nos quedará la satisfacción de no nos han engañado, de que no hemos “picado”.

(1).-Ver entrada de 6 de marzo de 2010, titulada “Funcionariocracia”

domingo, 6 de marzo de 2011

CITA EN "ANTROXU"

Al escuchar su voz por teléfono al concertar la cita al mediodía nota cómo se va excitando. Sí, como quien no quiere la cosa, se le está levantando. Y pensar que esa mujer no le gustaba. La consideraba sosa, falta de brillo. Sin embargo, se pasa toda la tarde empalmado hasta la hora de marchar. Gracias que en la silla de ruedas, sentado, no se nota nada (o eso cree). Si se notase, todo sería demasiado transparente. No, no es elegante ir por la calle “enarbolando” su deseo. Además, como le han tenido que cortar los abductores (tenotomías), no puede cruzar las piernas. Para morirse de vergüenza.


Con retraso, llega la mujer, por fin. Él está al lado del kiosco, muerto de frío. Definitivamente, tenía que haber traído la “parka”, pero el refulgente sol de invierno le engañó. ¡Dios, que guapa está…! Se le cae la baba, contemplándola. No creía que un simple cambio de peinado pudiese obrar semejante transformación. Definitivamente, la desea. Se pasan la velada charlando animadamente de lo uno y lo otro. Principalmente del relato de sus vidas en los muchos años que estuvieron separados desde que se conocieron siendo tan niños, hasta el momento en que el azar los volvió a juntar. Se cuentan anécdotas, confidencias…El le habla de su matrimonio fracasado, y en un momento se siente osado, y le relata, de forma somera, la primera vez que compró una caja de condones en un sex-shop. Ella le escucha con atención, y hace comentarios poco comprometedores, pero en absoluto escandalizados. Él la desea cada vez más. Cenan, no mucho (él es de poco comer, y ella dice no estar muy bien del estómago), y van a tomar una copa a un nuevo local adaptado en el que él se ha fijado en sus paseos por el centro de la ciudad. A él le apetece probar un “Daiquiri”, que se anuncia en la puerta del local. Sin embargo, sorprendentemente, la coctelera no funciona. Decepcionados (sobre todo él) se marchan del local. De todas maneras han tomado bastante vino con la cena y están algo mareados.

La despedida es triste, decepcionante. Situados uno frente al otro, él, absurdamente paralizado, no se atreve a pedirle el beso que llevaba todo el día solicitándole en su pensamiento.

El Carnaval, que le rodea, las máscaras del “Antroxu” desperdigadas que se va encontrando, tiñen de melancolía su retirada.

CONTRA DANIEL RODRÍGUEZ


Daniel Rodríguez tiene mucho mérito. Le admiro. Pero estoy en completo desacuerdo con él.

Y os preguntaréis, ¿y quién es ese Daniel Rodríguez, que merece semejantes reflexiones?

Daniel Rodríguez es un joven paralítico cerebral, diplomado en Trabajo Social. Y si digo que lo admiro es porque, a diferencia de la mía, su discapacidad, minusvalía, o cómo le queramos llamar es congénita. Es decir que, a diferencia de mi, Daniel no “disfrutó” de una época en su vida ajena a la minusvalía, y aún así, consiguió diplomarse. Lo cual tiene un mérito indiscutible, y habla muy bien de su espíritu de superación, de su capacidad para no resignarse jamás. Como el azar me acabó convirtiendo también en un paralítico (me gusta esa palabra), conozco, y soy solidario, con las enormes dificultades que habrá tenido que superar, ya lo digo, me parece un tipo admirable, y “me quito el sombrero”. Hasta ahí, nada que decir.

¿En qué se sustancia entonces mi desacuerdo?

Sostiene Daniel Rodríguez en su libro “Cordones para las zapatillas” que es indispensable un “cambio en el lenguaje”, que el lenguaje crea ideología, y que hay que inventarse un lenguaje nuevo que no genere “discriminaciones sobreañadidas a nuestro colectivo”. Desde ese punto de vista, reniega de las palabras con las que se nos ha nombrado hasta ahora, señala su intención sibilinamente peyorativa, y propone, nada menos, que la fundación de un nuevo lenguaje “no discriminatorio”: “inválido”, un insulto; “minusválido”, una intolerable discriminación; incluso en “discapacitado” (el término oficialmente más aceptado para nombrarnos) aprecia un sutil tono discriminatorio. A mi, simplemente me parece una palabra fea, que transparenta en exceso su ánimo de instalarse en lo “políticamente correcto”

¿Cómo debe entonces nombrarse a nuestro colectivo?

¡Atención!, nada menos que “grupo de personas con diversidad funcional”

¿Un poco engorroso? ¿Inmanejable en la práctica? Nada, esos son pequeños inconvenientes que no pueden oponerse al triunfo de lo “políticamente correcto”.

Quizás por mi formación de historiador, y porque, en consecuencia toda mi estructura mental está atravesada (y sostenida) por el historicismo, me niego a darle tanta importancia a las palabras. Naturalmente que el Lenguaje conforma la estructura de pensamiento del hombre, pero no sólo el lenguaje; en la misma medida, la Historia, el pasado reconstruido desde el presente, nos relativiza (nos hace humanos) y nos explica. El presente sólo puede ser entendido en función de un pasado que lo explique. Nada es “absoluto” y todo es “relativo”. Desde ese punto de vista, el pensamiento “histórico” supone un salto cualitativo sobre el tipo de pensamiento “absoluto” o “teológico” que había conformado al ser humano desde la Edad Media. La Historia configura el auténtico pensamiento racional, libera al ser humano de principios absolutos y nos proporciona las herramientas indispensables para enfrentarnos a la realidad.

El Lenguaje (también indispensable, por otro lado, para configurar nuestra capacidad de conocimiento) no puede arrogarse las funciones de un nuevo dios, inmanente y ajeno a toda crítica. Ha de imbricarse en la Historia y, siempre en relación dialéctica con ella (perdón por mi terminología de viejo marxista) iluminar nuestro conocimiento.

Desde ese punto de vista, no podemos convertir al Lenguaje, en virtud de los temibles principios de lo “políticamente correcto” en un muro infranqueable que paradójicamente nos impida entendernos. Como paralítico (una de las muchas palabras que sirve para definir a nuestro colectivo, y que quizás sea la que más me guste, aunque no sea en absoluto exacta) reivindico los valores positivos de mi parálisis, invalidez, minusvalía, discapacidad o como lo queramos llamar. Sí, sin haberlo buscado, somos diferentes y, como la vida (la pequeña historia personal de cada uno) nos ha obligado a esforzarnos más para vivir en sociedad –tanto a Daniel como a mí, por ejemplo, nos cuesta objetivamente más poder hacer cualquier cosa, desde asearnos o comer, a mantener relaciones sexuales- al menos yo, no reniego de mi “diferencia”, es más, la reivindico y estoy orgulloso de ella.

Daniel Rodríguez, sin embargo, parece abjurar y no asumir su circunstancia vital, enmascarándola con inútiles subterfugios del Lenguaje.

Digamos que, ya que me ha tocado esta forma de vida, yo procuro sacarle el máximo partido. Ya que, como diría Sartre, “estamos condenados a existir”, existamos de la manera más intensa y digna posible


miércoles, 23 de febrero de 2011

MI 23 F












Tejero, en su "minuto de gloria"

Emblema del "glorioso" Movimiento Comunista en la "transición"



Como quiera que hoy se cumplen 30 años del intento de golpe de estado que “puso en jaque” a nuestra, por aquel entonces, joven democracia y abundan en todos los medios de comunicación reportajes, divagaciones y reseñas sobre tan señalada efeméride, no me resisto a volcar aquí, mis recuerdos estrictamente personales sobre el 23 F.

Veréis, en 1980 tenía yo 15 años y cursaba 2º de BUP. Yo (y mi primo Mario, que era, además, mi mejor amigo, inseparacles, íbamos juntos a todos lados) acabábamos de abandonar la militancia en una reducidísima, casi marginal organización juvenil de extrema izquierda, el MRA (Mocedades Revolucionaries de Asturies), rama juvenil del Movimiento Comunista de Asturias (MCA) hartos de la deriva sectaria por la que se iba encaminando la organización (y, por qué no decirlo, deseosos de realizar las actividades propias de cualquier adolescente –bailar, emborracharnos, ir al fútbol, al cine-  y alejarnos de las rigideces “maoístas” de una organización que se parecía demasiado a la vieja Iglesia Católica con su aplicación estricta de las caducas y rígidas normas de estructura interna, pues la dialéctica marxista de “crítica” y “autocrítica” acababa semejándose en exceso,  a la simple y mezquina delación, por un lado, y al viejo sacramento católico de la confesión, por el otro).

Así que un par de semanas antes del intento del frustrado intento de golpe, mi primo y yo abandonamos la organización y nos dispusimos, con alegría y habiéndonos quitado ese peso de encima, a llevar la vida de cualquier otro adolescente, alejados de “revoluciones”, “comunismo”, “centralismo democrático” y todas esas “milongas” que habían dominado nuestra vida durante casi un año.

Cuál sería nuestra sorpresa, cuando mi primo recibió una llamada (recuerdo que en casa todavía no teníamos teléfono) de Magali (la coordinadora de la “célula” de la organización a la que habíamos pertenecido) instándonos a una entrevista urgente.

Acudimos recelosos, temiendo que tratase de convencernos de replantear nuestra decisión de abandonar la formación.

Nada de eso: nos instaba a desprendernos de toda la documentación comprometedora que pudiese relacionarnos con la Organización, pues los “fachas” estaban tramando “algo muy gordo” en Madrid.

“Está loca”, pensamos. “No sabe que inventar para que no nos marchemos”. Y nos quedamos tan “panchos”.

El lunes siguiente, el corazón nos daba un vuelco cuando presenciábamos por televisión cómo un ridículo Guardia Civil de “bigotón” y aspecto malencarado entraba en el Congreso y secuestraba a todos los diputados poniendo, otra vez, a España al borde del abismo.

Recuerdo como pasé esa noche, presa de una febril excitación, imaginándome como “gallardo” protector de la chica que me gustaba del MRA, mientras los “fachas” nos rodeaban e instaban, sin éxito, faltaría más,  a confesar los secretos de nuestra organización.

Gracias que esta fantasía jamás tuvo visos de convertirse en realidad, lo cual hubiese sido harto desagradable.

Durante años me ha dado vueltas la pregunta de cómo una simple militante de una pequeñísima Organización de extrema izquierda del extremo norte de la península ibérica (poco más que un grupito de “chalados”) podía estar al tanto de lo que se cocía en los círculos de la extrema derecha en Madrid.

Pero parece que casi todo el mundo en aquella época crucial mantenía la sospecha de que algo así podía suceder. “Se mascaba en el ambiente”, vamos.

Nada, pues, de extrañas e inverosímiles conspiraciones que abarcasen tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda (además, por supuesto, de la Iglesia y de la CIA), fantasía que durante años mi perturbada mente llegó a elaborar.

Y es que como siempre, la explicación más convincente para cualquier misterio resulta la más sencilla, y si acaso, la que "cabe" mejor en ese azar que es siempre la última elucidación..

sábado, 12 de febrero de 2011

KOOLAU, MAYOR DE EDAD




Rodolfo falleció un 12 de febrero de 1993 (ese mismo día nació Koolau, aunque todavía no era consciente de ello). No me acuerdo cuanto tiempo permanecí muerto, ni cuando, exactamente volví a la vida. Mis recuerdos de esa época son borrosos y difusos. Sin embargo, no padezco amnesia. Mi memoria para lo sucedido anteriormente a esa fecha fatídica es buena, mejor, incluso, que para lo que ha ido ocurriendo después de ella.

Hoy Koolau llega, pues, de nuevo, a la mayoría de edad (18 añitos, sí señor). Sin embargo, pasó una temporada, unos meses, cuantos exactamente no lo sabe, confuso y perdido, imitando con la boca el ruido de su moto de cartero (cuatro meses repartiendo cartas en Palma de Mallorca le marcaron, lo que no es extraño, pues a punto estuvieron de ser los últimos de su vida), ingiriendo flores de los jardines, quitándose coquetamente diez años cuando le preguntaban por su edad cual vieja estrella de cine en decadencia, y cosas así.



Ese 12 de febrero me convertí para siempre en “leproso” (y le vuelvo a aclarar a mi amiga del otro lado del océano, María Fernanda, que no tiene nada que ver con algún equipo de fútbol rosarino, si no con el genial relato de Jack London, “Koolau el leproso”).



“Carpe diem”, es la filosofía que presidirá mi vida a partir de ahora. Tengo ganas de devorar la vida a dentelladas, de no renunciar a ningún placer, de follar todo lo que se mueva (sí, también desde la silla de ruedas se puede hacer, lo he comprobado ya en dos memorables ocasiones en las que Ella, la mujer, se acomodó sobre mi polla en la silla de ruedas, y hubo caricias y besos y sus manos golpeando desordenadas y ansiosas la pared mientras me cabalgaba en pleno frenesí, y yo llegaba a rozar por un instante mínimo eso tan raro, efímero y difícil que llamamos felicidad) y de librarme de las muchas ataduras mentales que me retienen. Quiero gozar sin parar. Y ser feliz de verdad por primera vez en mi vida.

¿Alguien se apunta a compartir conmigo este plan?

lunes, 7 de febrero de 2011

MISTERIOSA DAMA DEL SUR

Por esas casualidades, el azar que, en última instancia, lo explica todo, conocí a una misteriosa dama del sur. Tan misteriosa que lleva la misma incógnita por nombre. Madame X se hace llamar. Se poco de ella. Que vive en la capital, pero que se considera “hija del Sur”. Un sur que entiende, como el de la gran película de Víctor Erice, ella que se considera esencialmente apátrida, como su verdadera patria. El sur de la ilusionante revolución egipcia, el sur pobre pero entusiasta, ese sur incógnito (como ella) pero que es la esperanza de este mundo.


La conozco muy poco, casi nada, pero intuyo que se mueve en los dominios de mi reverenciado Marqués de Sade, explorando una sexualidad libérrima, alternativa y poco común. No lo se pero, desde luego, no me la imagino como una monja (a no ser una monja pasada por el perverso filtro de Buñuel). Desde luego, no me la imagino como postulante del “Opus Dei”, aunque sí como una “Regenta” procesionante por las calles de una capital de provincias cualquiera, como la dibujase Clarín en unas de las páginas más perturbadoras de la historia de la literatura española. Sí me la imagino delgada, con largo cabello azabache (que contrasta con una tez palidísima). O todo lo contrario, pelirroja, gordita y no muy alta. No se. Tampoco importa. Me quedo con la corriente de simpatía que parece haberse establecido entre ambos.

No hace demasiado, Internet me puso en relación con otra dama del Sur (de Murcia, concretamente) de hermosísimo nombre “Sirena Varada”. No fue tan misteriosa, pues de la “Sirena” conocía, al menos su foto. Ambas se mueven (bueno, “Sirena” se movía, pues lamentablemente clausuró su bitácora) en este mundo de los blogs, que le ha permitido a este tímido incorregible hacer un buen puñado de amistades aunque, es consciente, su pereza no le permite cuidarlas como merecen. Perdón a todos.

Sólo espero que mi desidia no acabe echando a perder mi incipiente amistad con esta misteriosa dama del Sur.







LA MOSQUITERA

He tenido la suerte de ver la excelente película de Agustí Vila, “La mosquitera”. Un film aparentemente modesto, pero extraordinario. Lo vi en un ciclo que el Festival de Cine de Gijón dedica a películas que por diversas razones no han sido estrenadas en mi ciudad en los cada vez más escasos cines comerciales (en esta ciudad sólo quedan dos complejos de multisalas, y uno de ellos inaccesible “de facto” a los que nos desplazamos en silla de ruedas, y el otro dando muestras de evidentes problemas para su supervivencia).


Pues bien, “La mosquitera” (Agustí Vila, 2010) es una película magnífica, a mi entender redonda. Perturbadora puesta en cuestión de la institución familiar, sus personajes, disfuncionales, atormentados, algunos literalmente acabados, se mueven entre la violencia (soterrada o explícita) y el delito, todo ello envuelto en un humor negrísimo, que sirve de “vía de escape” a tan asfixiante panorama.

Una familia en crisis, el matrimonio de Alicia (Enma Suárez) y Miguel (Eduard Fernández) mal sobrevive en el filo de la navaja, navegando difícilmente entre la mentira, el disimulo y los deseos reprimidos. Tienen un hijo adolescente (Lluis, interpretado por Marcos Franz) que se refugia en un silencio casi autista y en la acogida obsesiva de todo tipo de animales abandonados. La hermana de Alicia, Raquel (Anna Ycobalzeta) paga su frustración vital, maltratando física y psicológicamente a su pequeña hija. Y los abuelos de esta disfuncional familia, María (Geraldine Chaplin) y Robert (Fermí Reixach) viven atrapados entre la enfermedad y los reiterados intentos de suicidio (ella, enferma de Alzheimer; él, como en tantos casos, su único cuidador, amén de su original intérprete para comunicarse con lo que le rodea).

Alicia y Miguel alivian su frustración sexual recurriendo a “vías de escape” con las que intentan paliar su evidente insatisfacción (vital y sexual). Así Miguel tiene una “aventura” con la empleada del hogar, una joven inmigrante, Ana (Martina García) y Alicia con un amigo adolescente de su hijo Lluis, Sergi (Alex Batllori) que encima la maltrata. En ningún caso, Miguel y Alicia encuentran tampoco la satisfacción fuera del matrimonio. Todos están atrapados en esa mosquitera que da título a la función, sin posibilidad de escape.

Sí, no es una película fácil. Te deja con evidente “mal cuerpo”. Y, sin embargo, cuando los títulos de crédito se desplegaban en la pantalla, tras su redondo final (que no desvelaré aquí) a mi me entraban ganas de aplaudir.



Una película muy, muy recomendable

viernes, 4 de febrero de 2011

TERCER ANIVERSARIO

Nada, esta breve entrada para reseñar que hoy se cumplen tres años de mi llegada a esta "leprosería" donde vivo realmente. Tres años desde que me marché de casa de mis padres. Como sabeis, si me habeis seguido, tres años con luces y con sombras, pero que me han permitido desarrollar una vida independiente y digna.
Hoy, por cierto, tengo un día inusualmente optimista. No me pregunteis por qué.

lunes, 31 de enero de 2011

QUISIERA SER MAGREBÍ

Veo por televisión, desde la cómoda Europa, los disturbios, protestas, la situación ¿revolucionaria? que se adueña de las calles del Magreb. Primero Túnez, un pequeño país del que hasta ahora sólo se hablaba como exótico destino turístico, y luego Egipto, una nación mucho más grande y compleja. Veo a miles de ciudadanos hartos de sus gobernantes corruptos tomar las calles y exigir paz, pan y que la casta de sátrapas que los gobiernan se vayan. Veo rostros morenos ilusionados que se despiertan por fin de su secular amodorramiento y pugnan por hacerse dueños de sus destinos tras décadas de ominoso silencio. Veo alegría, energía, jóvenes y viejos, mujeres e incluso niños, exultantes, haciéndose con la calle y rozando, por un momento, la plenitud vital.
Sí, este fenómeno se parece a aquello que llamamos REVOLUCIÓN, y que creíamos (los datos nos obligaban a ello) que nunca más volveríamos a ver.

Y recuerdo cómo de niño (1976, no había cumplido yo los 11 años todavía) acompañaba a mi padre (ante la desesperación de mi madre, que quizás con razón le afeaba su imprudencia) a aquellas manifestaciones en las que desfilábamos desafiantes ante “los grises” puño en alto, entonando “Amnistía, libertad” o “El pueblo unido jamás será vencido”.

Supongo que con el paso inmisericorde del tiempo esta “revuelta magrebí”, que ahora nos asombra y llena de envidia (a mi, por lo menos) dará paso a una “normalidad” diferente, pero en la que irremediablemente esta vivificadora energía revolucionaria se apagará, es inevitable.

Y se reinstaurará la “cordura”, unos corruptos serán sustituidos por otros, y se volverá a cumplir la máxima desengañada de Lampedusa que tan sabiamente pronunciaba Don Fabrizio en “El gatopardo”, “algo tiene que cambiar para que todo siga igual”.

Particularmente, me llama la atención la nada entusiasta reacción de las potencias occidentales (Estados Unidos y la Unión Europea) que, siempre “llenándonos la boca” con las palabras “libertad” y “democracia” han manifestado, en esta ocasión, un entusiasmo más bien escaso ante estos acontecimientos, por no hablar del única “presunta” (1) democracia de la región, Israel.

Por cierto, que una de las cosas que más me ha llamado la atención es la impronta relativamente laica que está teniendo todo este proceso, lo que (y creo que esa es una gran noticia) cuestiona uno de los apriorismos más ferreamente instaurados en Occidente: la incompatibilidad entre Islam y democracia. Ya el aplastante triunfo de los islamistas en Turquía (donde nada de lo que los agoreros de siempre presagiaban acabó sucediendo) era una señal alentadora al respecto. Y si ahora la democracia (la verdadera, no los sucedaneos que tienen ahora) llega a los países del Magreb a través de unas revoluciones que en ningún caso ponen en custión la herencia histórica  Islámica de esos países creo que será una grandísima noticia para la humanidad.

Pero aunque todo acabe siendo una de las reiteradas ilusiones con las que nos engaña la Historia, a los que hayan protagonizado estos momentos, sin duda les merecerá la pena.

Yo estos días, por lo menos, quisiera ser magrebí.



(1).- Si califico a Israel como democracia “presunta” es porque difícilmente se le puede dar el total aval democrático a un estado que niega los derechos de, al menos, la mitad de los pobladores que ocupan su territorio (los palestinos) en virtud de criterios étnicos y religiosos. Y es que la Historia tiene estas paradojas, al pueblo secularmente oprimido y perseguido (los judíos) apenas le costó convertirse en opresor y perseguidor cuando “las tornas cambiaron”. En este sentido, la “democracia” israelí se parece demasiado a la sudafricana de los tiempos del “apartheid”.